El lenguaje de la música es afín al de la poesía. Una de esas afinidades es el signo de una realidad que armoniza con el brote armónico de lo latente, al tiempo que horada con su canto en los sentimientos. El poeta sevillano Jesús Cárdenas en su tercer libro de poemas reflexiona sobre ello en Después de la música, editado por el sello madrileño, Cuadernos del Laberinto. Así, tanto las notas musicales como las palabras no pretenden quedarse ahí, en el aire, sino capturadas, absorbidas, transmutadas con voluntad de salvación en la memoria (” Ya vienen sonando las campanas/ y los tambores de la nostalgia”). A modo de inventario de pérdidas escribe: “En esta hora en que escribo / alguien lee lo que acaricié un día /…”, y adentrándose en una desgarradora convicción “Cuando todo es irreparable / y ya nada importa / hay que pensar en seguir el camino/…” para lo cual el poeta necesita ir –como buen machadiano- ligero de equipaje (“He dejado varado en la orilla mis sueños/… “).

Después de la música es un libro hondo, creador de paisajes intimistas, de sugerencias más que de guardar secretos, de versos que laten henchidos. De ahí que perturban y abundan en diferentes espacios, en miradas dispares. Se detiene entre la autoafirmación y el desamparo. Poco a poco se van desplegando sus alas alcanzando su brillo en la intemperie del ser, en la belleza oculta en las palabras, sentimientos solitarios del poeta; en la pureza del poema incide en la herida de la existencia. Todo se precipita hasta su existencia. Siempre hacia adentro.


 Casa de la Cultura de Alcalá de Guadaíra
 26/03/2014  19:30
 26/03/2014    20:30
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