«Un condenado a muerte se ha escapado», de Robert Bresson, es la película que puede verse hoy en la Cinemateca. En la Francia ocupada durante la Segunda Guerra Mundial, el teniente Fontaine es detenido por el ejército alemán por volar un puente estratégico. Tras un intento frustrado de fuga del coche que le conduce a la prisión de Montluc, es encarcelado en la misma y, muy pronto, condenado a muerte. Sin desfallecer, Fontaine dedica su tiempo de reclusión a preparar minuciosamente su fuga. Para ello contará con sus manos y las herramientas que su exigua celda y los otros presos le proporcionan, así como con la ayuda de Jost, el joven compañero de celda encarcelado pocos días antes de la fuga. Tercero de los trece largometrajes que conformaron la trayectoria de uno de los mejores realizadores que ha conocido el cine francés en su historia, y sin duda uno de las más significativas personalidades surgidas en el cine europeo, Un condenado a muerte se ha escapado es una película de enorme prestigio. En él se consolida el estilo riguroso y ascético de su artífice, en el que cada plano supone una demostración de precisión narrativa y que, en su conjunto, ofrecen un mundo expresivo totalmente personal, como muy pocos directores han podido ejecutar. 

Robert Bresson  (1901-1999), cineasta, autor de una serie de películas en las que desarrolló un discurso en busca del total y absoluto ascetismo, aspirando a captar aquello que escapa a la mirada ordinaria. Tras abandonar la pintura y la fotografía, Robert Bresson realizó su primer film en 1934: Les Affaires publiques, un cortometraje cómico. Recién empezada la Segunda Guerra Mundial, fue apresado por más de un año en un campo de concentración alemán. No será hasta 1943 cuando podrá realizar su primer largometraje, Les Anges du péché. Más tarde y basándose en una novela de Denis Diderot, rodará Les Dames du Bois de Boulogne en 1945. Esta película, a pesar de su fracaso comercial, situó a Bresson como uno de los cineastas punteros de su generación y le valió el reconocimiento de buena parte de la crítica. En adelante realizará lo mejor de su carrera, desarrollando un estilo propio que renunciaba a actores profesionales y al artificio, en busca de un lenguaje visual puro, cargado de gestos, miradas y sonidos. De su mejor etapa destacan Le Journal d’un curé de campagne, Un condamné à mort s’est échappé, Pickpocket o Mouchette. Hacia el final de su etapa de director, en 1975, publicó el libro Notes sur le cinématographe (Notas sobre el cinematógrafo), un compendio de aforismos con los que defiende su visión del cinematógrafo que él distingue de cine.


 Cinemateca, I.E.S. Martínez Montañez, c/ Fernández de Ribera s/n
 24/01/2013  20:00
 24/01/2013    22:00
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