La jubilación ha sido la impulsora de sus dotes literarias. Doctor en Ciencias Biológicas por la Universidad Hispalense de Sevilla y Catedrático Numerario de Bachillerato, José Manuel López ha materializado aquello que aquí llaman «llegar y besar el santo». Su cuarta novela, «Tiempos de tristeza», inspirada en aquellos peones camineros del siglo XIX, ha obtenido el Premio de Creación Literaria Bubok 2013, dotado con 2.000 euros. Este ceutí de 67 años afincado en Sevilla desde los años 70, aún tiene mucho que contar.

Pregunta: ¿Cuándo nacen sus primeros bocetos literarios?

Respuesta: Soy docente y catedrático de instituto. Siempre me ha gustado escribir pero hasta ahora, cuando lo he hecho, ha sido sobre temas científicos o didácticos. Pero en mis ratos libres escribía cosas.

Hará unos cuantos años, me encontré con unos versos escondidos en un libro y eran unas coplas de navidad de 1812. De ahí surgió mi primer libro, «El secreto del libro: Sevilla en la Navidad de 1812». Posteriormente, reparando un libro antiguo, me encontré pegado a la pasta un pliego lacrado, estaban unas coplas políticas contra napoleón. Eran pliegos de canciones napoleónicas. Y esa fue mi primera incursión en el mundo científico.

Escribo como pasatiempo, por la satisfacción de que me lean. Porque digan lo que digan algunos, el que escribe, escribe para que la gente le lea.

P: Entonces, en su caso, ¿jubilación ha sido sinónimo de oportunidad?

R: La jubilación fue voluntaria, estaba cansado. Me retiré en perfecto estado. La jubilación hay que planteársela para que no sea como una entrada en la muerte. Desde el principio me plantee horarios, trabajos y planificaciones. No me sobra tiempo. Llevo seis años de jubilado y puedo decir que una de las ocupaciones mejores es la lectura y escribir. Escribir ha sido mi gran acierto.

P: ¿Cuál es la trama de «Tiempos de tristeza»?

R: «Tiempos de tristeza» son diez relatos, unos más cortos y otros más largos. Algunos de cinco páginas y otros de más entidad. Relata la vida de gente humilde, hechos que le acontencen a esta gente. El periodo histórico va desde final del siglo XIX hasta 1960. Fueron unos relatos que se me ocurrió escribir sobre los peones camineros, las nuevas generaciones ni habrán oído hablar de esto pero era un oficio muy común en el campo, era un señor que se encargaba de asfaltae su propio tramo de carretera. Soy de ciudad pero muchos de los que leen los libros se dan cuenta de que domino el mundo rural. Me interesa porque el mundo rural clásico se está perdiendo.

P: Es su tercera novela publicada con esta editorial, ¿el premio le ha llegado como una sorpresa?

R: Ya había presentado una novela histórica que mandé a muchísimas editoriales de España y hasta al extranjero. Pensé dejar pasar el asunto, se me ocurrió reunir estos relatos, presentarlos y sonó la flauta. Para mí ha sido una satisfacción personal. Cuando algo que uno escribe, gusta, uno se siente muy recompensado.

P: ¿Y ahora qué?

R: Tengo una novela que quiero presentar a premios importantes. Es difícil, pero nunca hay que perder la ilusión. Somos millones, todo el mundo escribe. Hay que tener en cuenta también que yo empecé a escribir narrativa a los 60 años y como esto es un oficio que se aprende escribiendo yo llego tarde, así que seguiré escribiendo y presentando mis novelas a premios.