China está cada vez más cerca de Sevilla. Tan próxima que se ha instalado en plena Alfalfa. Seis emprendedores sevillanos, cuatro de ellos arquitectos, han abierto La Casa China, un espacio ecléctico en el que tienen cabida exposiciones, talleres o conferencias, todo con el mismo hilo conductor, la pasión por el Gran Dragón. Una relación que se inició en el año 2005 gracias al viaje de una de las socias. El año pasado ganaron un concurso para diseñar una ciudad de 600.000 habitantes en el interior, en la provincia de Guizhou. Hoy, siguen tendiendo puentes entre Sevilla y el gigante asiático, un país que se puede atisbar con solo asomarse por esta ventana recientemente abierta en plena calle Cabeza del Rey don Pedro.

¿Destilando mucho el concepto, qué es en esencia La Casa China?

Nosotros vemos La casa china como un puente, un punto de unión entre dos culturas: la china y la española. Nos gusta decir que el camino más corto entre China y Sevilla pasa por la Alfalfa. Se trata en definitiva de un espacio cultural abierto, donde se ofrecen clases de chino, traducciones, asesoramiento para la internacionalización, exposiciones, clases de caligrafía, conferencias de expertos e intelectuales chinos, etc. Queremos convertirnos en una referencia para todo aquél que apunte hacia China o se interese sobre lo que ocurre en uno de los países que más rápidamente se transforma y al compás del que se mueve gran parte de la economía mundial.

La Casa China¿Cómo seis sevillanos deciden embarcarse en este proyecto?

Marta, Javier y yo somos los arquitectos fundadores de Baum arquitectura (www.baumarquitectura.com), estudio con el que llevamos desde el 2006 investigando en China. Tras varios años de estudio sobre las transformaciones recientes de las grandes ciudades del gigante asiático, decidimos abrirnos a la práctica profesional. El año pasado tuvimos la suerte de ganar un concurso para diseñar una ciudad de 600.000 habitantes en el interior, en la provincia de Guizhou. China te da la oportunidad de afrontar proyectos y escalas impensables no sólo en España, sino en todo el mundo occidental. Ser testigo de estos cambios es algo fascinante para cualquier persona y especialmente para arquitectos y urbanistas.

¿De dónde viene el primer vínculo con China?

Marta se decidió a estudiar mandarín a finales de 2005, cuando un amigo de la infancia, onubense de origen chino, la animó apuntarse con él a unas clases. Ese verano Marta y yo decidimos irnos a China un mes para que ella estudiara en una universidad de Beijing. La China de entonces ya no existe. Estamos hablando de un Beijing preolímpico en una China pre-expo, donde nos hacían fotos por la calle. A pesar de las dificultades (China puede ser llegar a ser un país muy hermético y percibirse como hostil), nos quedamos prendados y ya nunca pudimos desengancharnos. De las largas mañanas que pasaba paseando por las calles de Beijing mientras Marta estaba en clase, surgió el germen de una futura exposición sobre la ciudad china contemporánea. La presentamos a un concurso del Colegio de Arquitectos de Cádiz que tuvimos la suerte de ganar y ya no hemos parado hasta hoy. Ahora tenemos íntimos amigos chinos y viajamos allí tres o cuatro veces al año.

¿Qué servicios ofrecéis?

En la casa china tienen cabida todas aquellas actividades relacionadas con la cultura china: clases de chino, traducciones, asesoramiento empresarial, clases de cultura y caligrafía, etc. El idioma es clave en la apertura a una nueva cultura, así que impartimos clases a niños y adultos de todos los niveles, desde iniciación a perfeccionamiento o cursos específicos por disciplinas. Tenemos también cursos diseñados para madres o padres e hijos y próximamente, junto con la gestora Engranajes culturales, comenzaremos con Cuentacuentos en chino los fines de semana.

El aprendizaje «del natural» (sin mediar libro o imagen), el aprendizaje intuitivo y a través del juego y la inmersión lingüística (sólo chino, nada de español) están entre nuestros principios pedagógicos.

Al menos una de cada seis personas habla chino en el mundo, la princesa Leonor lo estudia y es el idioma que rige la segunda economía mundial. Además tiene detrás una cultura milenaria y lleva asociada una forma específica de pensamiento (los caracteres ordenan la cabeza de cierta manera), que es ya en sí misma una forma de aprendizaje.

¿Es La Casa China la primer parada para qué un sevillano prepare su viaje a China?

Animo a todos aquellos que quieran emprender algún proyecto, personal o profesional, en China a que se pasen por nuestro local de Cabeza del Rey Don Pedro, 15; seguro que encontramos la manera de colaborar. China puede ser un entorno muy complicado si no se llega con las herramientas necesarias. Sus códigos sociales, sus normas de educación y su forma de hacer negocios son muy distintos de los occidentales, por lo que es fundamental aterrizar con un conocimiento previo que suavice el tremendo choque cultural.

La Casa China detalle del espacio¿Es China una oportunidad para los jóvenes sevillanos?

José Pérez de Lama, profesor de la Escuela de Arquitectura de Sevilla, nos decía, en un viaje a Shanghai que compartimos en 2011, que estar en China en ese momento era como estar en Estados Unidos en los años 50, que era un país en plena ebullición donde se gestaban los cambios culturales más emocionantes del momento. Sin perder una mirada crítica, es cierto que China es un país fascinante lleno de oportunidades. Aunque la zona de la costa Este ya empieza estar saturada, el gobierno ha lanzado recientemente una serie de medidas llamadas: «go West policies», por las que está promoviendo el desarrollo del interior del país. Las transformaciones son de tal envergadura que ciudades enteras son creadas de la nada. La experiencia de los profesionales europeos tiene mucho que aportar aún, especialmente contribuyendo a construir una visión reflexiva sobre los cambios en sí y sus consecuencias.

¿Qué perfil se demanda?

Las empresas chinas buscan principalmente profesionales con formación superior y si es posible un master en alguna universidad de prestigio. El inglés se da por hecho y son otros idiomas los que pueden abrirte nuevas puertas, sobre todo el chino, clave para acceder a empresas menos cosmopolitas y a empleos con contacto directo con distribuidores locales. Incluso con un nivel muy básico, los sinoparlantes aprecian profundamente que se interactúa con ellos en su propio idioma. Las empresas extranjeras radicadas en China suelen demandar perfiles con experiencia en proyectos internacionales y con capacidad resolutiva. Hacer negocios o desarrollar cualquier labor profesional en China requiere de mucha capacidad de improvisación ante los imprevistos y de, casi diría, una ingeniería creativa capaz de afrontar situaciones a menudo sorprendentes.

¿Cómo nos ven los chinos?

Hasta hace muy poco los extranjeros éramos un exotismo y a la vez un icono de elegancia, sofisticación y prestigio empresarial. Con frecuencia algunas compañías contrataban a europeos sólo para figurar o dar la cara en presentaciones delante de los clientes. Incluso había socios-fantasma, el ya típico socio americano que figuraba en la web pero estaba siempre de viaje. Todo esto está cambiando, aunque aún pasa en ciudades del interior. Ahora hay muchos occidentales afincados en las grandes ciudades chinas y el mercado empieza a valorar la capacidad y la formación de los trabajadores extranjeros por encima de su procedencia. Los españoles tenemos un gran prestigio, más del que podemos imaginar, en gastronomía, moda, arquitectura o ingeniería.

Las universidades chinas están mejorando el nivel académico a gran velocidad y muchos estudiantes completan su formación fuera, por lo que los profesionales locales están cada vez mejor considerados.

¿Conocen Sevilla?

España es país muy conocido allí, especialmente a través de Nadal, Gasol o Raúl (el ex jugador del Madrid es un ídolo de masas en China). Sevilla la conocen aquellos que ya tienen un interés por España. Nosotros hemos recibido aquí a varios comités de empresarios y académicos chinos y se volvieron todos encantados. El turismo internacional está a punto de explotar en China, ahora que emerge una clase media de alto nivel sociocultural. Hay que adaptar la oferta a unas costumbres muy distintas y a su vez los turistas chinos tendrán que adecuarse y aprender a apreciar la oferta europea.

El turismo combinado con viajes pedagógicos, sanitarios o de inversión es clave, en mi opinión, para posicionarse en el mercado.

¿Qué gran proyecto habéis acometido en Dushan?

 El proyecto en Dushan es un diseño urbano de una ciudad sostenible para unas 600.000 personas, en la que se incluyen cuatro campus universitarios, una zona comercial y áreas residenciales. Nos encargaron una ciudad universitaria, que nosotros rebautizamos como «ciudad del conocimiento», para generar un tejido urbano en el que se mezclaran la industria creativa, la universidad, las viviendas y la zona comercial. El proyecto lo conseguimos por concurso y ya se ha completado la fase de «masterplan». La ciudad que planteamos se organiza mediante una red de parques lineales que parten de un gran parque central y recorren todo el entorno para ayudar a organizar la trama urbana y aportar identidad. La falta de personalidad es una de las grandes patologías de las ciudades que surgen de la nada y a los ciudadanos, con frecuencia forzados a reinstalarse allí para dejar sitio a la especulación en su antiguo barrio, les cuesta indentificarse con su nuevo entorno. Para la ciudad del conocimiento aplicamos principios básicos de sostenibilidad urbana como la inclusión de zonas peatonales y zonas verdes, transporte público, preservación de los elementos naturales existentes o la mezcla de usos.

Detalle del espacio de La Casa China¿En qué se traduce el nexo China-La Casa China-Sevilla? 

Nosotros llevamos años de investigación en China, hemos dado clases y conferencias u organizado cursos y exposiciones en varias universidades e instituciones, tanto chinas como españolas; el Instituto Confucio de Granada (equivalente al Cervantes) o la biblioteca Cervantes de Shanghai entre ellas. Hemos tenido también la suerte de hacer negocios en China, probablemente la mejor forma de conocer un país en el que la vida y los negocios tienden a fundirse, tal como ocurre, por ejemplo, con los dueños de tiendas de todo a cien.

Queremos entonces poner esta experiencia al servicio de nuestros amigos, clientes y alumnos para ejercer de catalizadores en las relaciones entre China y Sevilla, que tienen aún un gran potencial por desarrollar. Nuestra experiencia en China puede tener un gran valor para instituciones, investigadores, estudiantes y empresarios, y puede ser de gran ayuda.

¿Qué tipo de proyectos han surgido de esta relación?

Además del proyecto de la ciudad del conocimiento en Dushan, actualmente estamos desarrollando un importante concurso por invitación para un gran edificio comercial y recientemente hemos sido seleccionados para la próxima Bienal de Arquitectura de Shenzhen-Hong Kong, donde diseñaremos un stand y mostraremos una vídeo-instalación sobre las 3000 viviendas. En el campo de la investigación hemos comisariado la exposición Big Bang China! Ciudad y Arquitectura en la China Contemporánea que se mostró en Cádiz, Granada y Sevilla entre 2008 y 2012, hemos filmado dos microdocumentales y hemos comisariado un número especial sobre arquitectura española para la revista UA, donde involucramos a algunos de nuestros arquitectos más prestigiosos. Próximamente queremos organizar intercambios culturales con China, para traer a estudiantes de postgrado y profesionales, ofrecerles cursos de español y prácticas en empresas.

¿Con qué fantasean los integrantes de La Casa China de cara al futuro?

Nuestro objetivo es convertirnos en un lugar de referencia para todos aquellos empresarios, investigadores, turistas eventuales, estudiantes que tengan intención de acercarse a China y para todos aquellos que, viniendo de China, quieran vincularse con Andalucía o España.

Como centro cultural queremos progresivamente extender nuestra oferta a cursos y actividades cada vez más especializados y con mayor repercusión. Aspiramos a presentar en España una cultura que es mucho más que el gato dorado o el todo a cien y queremos contagiar nuestra fascinación a la mayor cantidad de gente posible.

¿Un sueño? Invitar a la casa china a algunos de nuestros artistas y escritores chinos favoritos: Ai Wei Wei, Yu Hua o Yin Xiuzhen.