Figuras, personas salidas de la norma… la vida anómala protagoniza la última obra de la artista sevillana Susana Ibáñez, «Lo indescriptible», una exposición que se puede ver en el Espacio California de la calle Sol. Espontánea, impulsiva, trabajadora, concienzuda, meticulosa, investigadora hasta la obsesión… los que conocen a la artista desligan la personalidad alegre y cercana de Susana Ibáñez con su obra, en muchos casos grotesca y dura. Los interesados en conocer su último trabajo pueden verlo hasta el 8 de enero.

Pregunta. ¿De dónde surge la idea de esta exposición?

Respuesta. Estoy profundamente interesada en los gabinetes de curiosidades por ser lugares que concentraban en un espacio muy pequeño, a la manera de una especie de microcosmos elaborado a la medida del hombre, todo tipo de objetos extraños y de la procedencia más dispar. Lo indescriptible es un homenaje, in memoriam, a todas esas personas que simplemente por sus diferencias físicas han pasado a formar parte de la historia médica y museística más oscura y bizarra.

 LO INDESCRIPTIBLEP. ¿Qué procesos creativos te han llevado al resultado final de esta exposición?

R. Desde hace algún tiempo vengo experimentando con algunas antiguas técnicas fotográficas de fácil revelado manual que me facilitan escoger las imágenes de internet que más me interesan y llevarlas al papel. Para esta exposición he usado la técnica van dyck porque da unos resultados marrones y sepia adecuados para reproducir fotografías antiguas. Esas fotografías reveladas sobre papel finalmente han sido intervenidas con pintura, les he incorporado elementos y objetos propios de la sodomía y el castigo, o algunos relativos a la doma y los mecanismos de control que se ejercen sobre los animales, tales como bozales, correas o cadenas. Además he elaborado un collar de castigo para humanos que pende del techo de la sala y una serie de exvotos con pelo natural, que van acompañados de chapitas identificativas de mascotas en las que van grabados los nombres de algunas de las personas que han sufrido el síndrome de ambras o del hombre lobo y han acabado exhibiendo su enfermedad como profesión.

P. ¿Dónde y cómo te documentas?

R. Normalmente empiezo por internet, busco y colecciono un gran número de imágenes relacionadas, eso me inspira bastante, a partir de ahí busco bibliografía relacionada con el tema. Uno de los libros en los que me he basado para Lo indescriptible ha sido Venus barbuda y eslabón perdido de Pilar Pedraza, cuya lectura recomiendo encarecidamente, de hecho este libro está colgado en la exposición para que el espectador lo curiosee y se documente si le interesa.

P. ¿Hay belleza en lo grotesco?

R. ¡Radicalmente, sí!, al menos para mí.

Admiro la obra de Ribera, Joel Peter Witkins, Goya, Robert Gober, Cindy Sherman o Andrés Serrano, entre otros. Para mí son auténticos referentes. Además, y en relación al discurso desarrollado en Lo indescriptible, ya que hay una fotografía post mortem de un gato yacente junto a las de las personas aquejadas de hiperticosis, considero que una fotografía victoriana post mortem, ciertamente puede resultar inquietante, nada agradable supongo, pero a mi parecer este tipo de fotografía encierra una contradicción importante, la observamos como un documento que atestigua la muerte, su cara más real y esconden una belleza sublime a la vez que durísima, digamos que están rodeadas de vida siendo un fiel retrato de muerte.

Lo indescriptibleP. ¿Qué hilo argumental conduce la obra?

R. Investigando sobre personas con enfermedades raras, que solían padecer síndromes desconocidos apropiados para ser expuestos en gabinetes he llegado a la pregunta de qué es lo normal, ¿cómo se construye la normalidad? Habitualmente por contraste, primero identificamos lo feo o raro para posteriormente tener un referente con el que comparar y establecer una serie de catalogaciones estético-lógicas. Me interesa profundamente los límites que existen entre lo humano y lo animal y esa especie de «ecologismo sentimental o antropologización de lo animal» del que habla Pilar Pedraza. ¿es posible que nos duela más la muerte o el daño que se le infringe a un animal que a un humano? Es algo relativamente normal que asistamos a ver cómo se trata a algunas personas como animales y a algunos animales como personas, ¿hay una especie de desfase? Las personas aquejadas de hipertricosis universalis congénita o síndrome de ambras se consideraban bestias, una especie de eslabón perdido entre el hombre y el mono, y así eran presentadas en freaks shows, circos, teatros y espectáculos varios y precisamente este precepto justificaba ampliamente el abuso que cualquier persona ejercía sobre ellos, simplemente por no encajar en los cánones de lo normal o lo bello.

P. ¿Cómo reacciona el público?

R. Depende del gusto personal, pero la verdad, suelen sorprenderse, me preguntan que cómo ha llegado a inspirarme este tipo de tema. Algunos se sienten atraídos y otros lo rechazan frontalmente, reconozco que la estética de la exposición es bastante oscura y sobria, cuando tengo la oportunidad de darles algunos datos de la biografía de estas personas incluso se emocionan.

P. Ha sido premiada este año en varias ocasiones. ¿Qué significa para ella ser una de las seleccionadas en el certamen «Sevilla es talento»?

R. Es una oportunidad importante para seguir apostando por ti, una especie de refuerzo y no sólo económico. En esta edición muchos artistas de calidad se han quedado fuera, y para mí es el segundo año, así que no puedo más que sentirlo como un honor y lo estoy aprovechando al máximo.

P. En esta beca compartes tiempo con otros artistas. ¿Qué te llama la atención del trabajo de tus compañeros?

R. Sobre todo su profesionalidad, son muy jóvenes, algunos acaban de salir de la facultad o ni siquiera tienen formación académica y ya han desarrollado un hilo argumental muy depurado. Experimentan, se sienten atraídos por diversos campos, fusionan diferentes disciplinas. La verdad es que he aprendido bastante de ellos.

P. ¿Crees que habrá influencia en tu próxima obra?

R. Sí, al poner tu trabajo en común con otros artistas y escuchar sus aportaciones puedes encontrar nuevos puntos de vista que te hagan replantearte tu discurso, limar algunos detalles o simplemente verlo más claro. En este sentido, la puesta en común y el diálogo con mis compañeros y el jurado elegido, Gonzalo Puch y Manuel Sánchez Arcenegui, me ha hecho reflexionar sobre mi obra, lo que quiero decir y sobre cómo el mensaje llega al espectador. Ha sido muy gratificante.