Su vida está unida a la historia, la enseñanza y el mundo empresarial, con 28 años es gerente, productor e intérprete de la Compañía Sevillana de Zarzuela, Javier Sánchez–Rivas persona polifacética donde las haya, compagina su labor al frente de la compañía con la de profesor del departamento de Economía Política y Análisis Económico en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Sevilla. Complementa ciencias y letras a la perfección a través de una personalidad con buena dosis de seriedad, talento y entusiasmo. Además de introducir un género renovado de la zarzuela destaca la importante labor social que promociona y que extiende a organizaciones sin ánimo de lucro así como la oportunidad que ofrece a jóvenes con notable proyección artística y profesional.

–¿Cómo se te ocurre llevar a cabo este proyecto?

–Yo fundé la compañía hace 5 años, estaba el coro de la Universidad y con unos amigos decidimos montar la Verbena de la Paloma con un fin social y cultural, social para recaudar fondos para la asociación de Síndrome de Down de Sevilla y provincia y cultural para rescatar el género de la zarzuela. Al principio pensamos que iba a ser una apuesta arriesgada y nos encontramos con que fue un éxito monumental. Hemos crecido a base de mucho esfuerzo, ilusión, trabajo y muchísimo cariño. Se trata de un proyecto sociocultural, con tres objetivos claramente definidos, rescatar el género, recoger fondos para entidades no lucrativas y procurar la formación y la apuesta laboral de jóvenes del mundo de las artes escénicas.

–¿Qué aportas como novedad a la Zarzuela?

–Estamos haciendo una renovación del género impresionante, respetando lo que es la tradición de la zarzuela, estamos revisando los libretos, haciendo adaptaciones de orquestación, interpretaciones con técnicas más modernas. Estamos aportando una chispa y un empuje magnífico y sobre todo realizado por gente joven y niños, siempre respetando tradición.

–¿Qué provocas en el espectador a través de la reaparición de la Zarzuela?

–Muchísima risa, te ríes muchísimo, para mí es algo fundamental, actualmente estamos muy necesitados de este tipo de recursos, el poder provocar una risa en el espectador el algo que me satisface enormemente. Pretendemos que los espectadores que van al teatro se olviden de la situación social que vivimos actualmente y se relajen, así es como nació también la zarzuela, en sus orígenes en el siglo XIX fue un escape de la crisis que tenía España en aquellos momentos.

–¿Cómo describes el modo de interpretar la Zarzuela?

–Muy dinámica, muy juvenil y muy desenfadada, también respetuosa con la tradición, parece que son puntos antagónicos, que el teatro moderno no puede ser divertido o no puede ser moderno y no se rompe de manera absoluta con lo anterior; nosotros hemos hecho justamente lo contrario, hemos dado modernidad a la tradición, el resultado es una puesta en escena con muchísimo gusto, elegancia y diversión.

–¿Te consideras el Miguel Ángel de la zarzuela? Escribes, interpretas, gestionas y produces…

–(Ríe) Me falta hacer de lagarterana, me gusta mucho lo que hago, esto traspasa el entretenimiento de un hobby, yo no me lo tomo como una afición, es algo más serio, 50 personas dependen de mí, treinta y tantos tienen objetivos profesionales en el mundo de las artes escénicas, es una responsabilidad importante, la de llevar el proyecto socio cultural a lo más alto, de ti depende en parte que estas personas que están luchando en un mundo tan difícil como este puedan salir adelante, siempre unido a la recaudación de fondos para la entidades no lucrativas. Las cuentas están muy equilibradas, con el fin de que el proyecto se cumpla, es viable económicamente, a través de una política de austeridad y un gasto muy eficiente con un retorno muy positivo.

–¿Qué te aporta el hecho de interpretar?

–Todo, para mí subirme a un escenario es un sentimiento mágico que surge dentro y lo exteriorizo, siempre hago papeles cómicos. Soportar una responsabilidad tan grande en todos los trabajos que tengo es una virtud, esto conlleva tener capacidad para recibir a todos los patrocinadores, a todas las personas que van a escucharnos y un proyecto de una gran envergadura social y cultural, además de un puesto de tanta responsabilidad, después de todo esto me cambio y me subo al escenario, hago reír, me respetan social y profesionalmente, esto no tiene parangón. Con respecto a mi seriedad profesional puede suponer un aspecto peyorativo subirse a un escenario pero en mi caso nada más lejos de la realidad, me siento muy orgulloso de lo que hago y de que me respeten por ello.

–¿Qué reacción provoca en ti salir al escenario?

–Yo hago lo que quiero en el escenario, Javier Sánchez-Rivas es igual en el escenario y en la calle, igual de personaje, «regalando sonrisas a la vida», todo el mundo sabe que en el personaje de «Lorenzo en los azucarillos» o en cualquiera de mis interpretaciones no dejo de ser yo, es grandioso.

–¿Qué te mueve a continuar con la zarzuela?

–La responsabilidad social y cultural respecto al proyecto.

–¿En qué consiste el fin social que llevas a cabo a través de la compañía?

–Son recursos para entidades no lucrativas, este proyecto también contribuye a la salida profesional de jóvenes en las artes escénicas, este mundo es realmente difícil.

–¿Qué podremos ver este próximo sábado?

–Es un recital de romanzas que tiene mi sello personal, es para hartarte de reír, el recital de romanza clásico en origen es representado por un pianista y una soprano que interpretaban más de una hora de gorgoritos en el escenario. Yo lo he adaptado a los tiempos modernos y hace tres años cuando estaba liado con la tesis, me fui a tomar algo y cuando volví se me encendió la bombilla y pensé por qué no le ponemos un poco más de chispa a esta obra, en tres días escribí la obra renovada, es muy divertida, son 15 romanzas de las zarzuelas más famosas teatralmente hiladas por un guión que dinamiza mucho la escena y la música.