Mª Ángeles Martín, antigua alumna del Colegio Pedro Garfias, licenciada en Biología, actualmente ama de casa, desarrolla su pasión por las artes plásticas a través de la cerámica. Su aportación a la comunidad educativa y al barrio de la Macarena ha venido a partir de la creación de un azulejo mural que ocupa la entrada del centro que la vio crecer y en el que ahora sus hijos reciben formación. Este mural reúne varios mensajes, por un lado las diferentes nacionalidades que representan a muchos de los alumnos del centro así como el entorno donde el centro ha estado situado desde el año 1978, en la Barriada de las Golondrinas. La creadora del mural lleva doce años viviendo en la barriada de la que destaca la cercanía de su gente, el encanto del entorno y la diversidad cultural de los residentes.

-¿Cómo surge este proyecto?

-Esto es un granito de arena para que el colegio resurja. Mariana, la directora del centro tenía pensado algo para el colegio. Yo llevo 7 años en una escuela de cerámica, hablando con ella, me dijo si yo sería capaz de hacerlo, le dije que sí, comencé haciendo un boceto en papel, también tuve la ayuda de mi profesor de cerámica y gracias a él fue más fácil sacar adelante esta obra.

-¿Qué quisiste representar con este mural?

-La idea fue la de representar la zona donde se ubica el colegio, por darle protagonismo a los barrios de alrededor y de la zona tan bonita donde vivimos, la verdad que es una suerte, entonces yo quise reflejar por un lado la zona del puente del Alamillo por el hecho de la cercanía y la utilidad que se le da al parque con actividades diversas, el Arco de la Macarena, Bécquer y su relación con la Venta de los Gatos y con las calles que adoptan el nombre de sus obras, la imagen de las Golondrinas volando en alusión a la barriada, la paloma de la paz, las huertas y cortijos que fueron el germen de las barriadas de la macarena. También destaca por ser una de las zonas más importante de cría de vencejos y golondrinas, es una de las colonias más reseñables de Europa. El centro del mural recoge a los alumnos de diversas nacionalidades que se forman en este centro, de hecho hay un día en el colegio que se dedica a la interculturalidad. El mural está rodeado por elementos de material escolar. El eslogan es «El colegio es de todos los colores», no solo tenemos alumnos de otros países sino también alumnos de integración del Vacie, sus realidades de vida son complicadas y la convivencia es muy buena, están bastante integrados.

-¿Cómo han explicado el simbolismo de cada imagen?

-En la inauguración del mural, Mariana, directora del centro fue la encargada de explicar cada una de las imágenes así como el significado de cada una de ellas. 

-¿Cuánto tiempo te llevó para realizar este mural?

-Casi un año me ha llevado crear este mural. El tiempo que le he dedicado ha sido a ratos. La pintura siempre me ha gustado, sobre todo el modelado en barro, es el primer mural que he hecho a pesar de llevar 7 años en el taller de cerámica.

-¿Qué te proporciona que las personas que visitan el centro vean tu obra?

-Si son capaces de entender lo que yo he querido reflejar yo estoy contentísima y muy a gusto en la zona que vivo, me trae tantos recuerdos y veo que en el cole se pueden hacer tantas cosas y con los niños que mi ilusión era que se pudiera reflejar eso me daría por satisfecha. Yo soy una enamorada de esta zona, tener frente al río el barrio, se trata de un homenaje al barrio y a los alumnos. Es un barrio donde da gusto vivir, sales a la calle y hablas con todo el mundo, es una zona donde hay calidad de vida. Es una satisfacción que muchas personas puedan ver mi obra.

-¿Cuál es la imagen que más te ha costado a la hora de pintarla?

-Sobre todo el retrato de Bécquer, incluso me busqué las imágenes a través de los billetes de la época, un cuadro que se encontraba en el Bar de Bécquer en las Golondrinas, todas las fotos que podía conseguir las tenía alrededor, la verdad que cuesta y sobre todo en la cerámica, el color en la cerámica al meterlo en el horno sube el tono con lo que siempre hay que comenzar con una base más clara, esto es lo que más cuesta en el aprendizaje de esta técnica. Es un proceso muy laborioso pero a la vez bonito, cuando veo las imágenes religiosas en azulejos digo ¡Dios mío! que trabajo, es enorme, pero el resultado es precioso.

-¿Cómo ha sido la crítica?

-Ha sido buena, tengo que agradecer a mi profesor en cerámica, Carlos Guillén, haber estado conmigo codo con codo, aconsejándome en el método, para mí ha sido un regalo, he aprendido mucho de la técnica mural y me ha aportado muchísimo, este trabajo ha sido un recuerdo extraordinario.