Con 20 años Juan José Lara sufrió un accidente de tráfico que le dejó en silla de ruedas y con una lesión medular completa a nivel D6. Las secuelas fueron importantes, sin sensibilidad, ni movilidad, desde el pecho hacia los pies, «lo único que me empujaba para seguir viviendo con la nueva situación en la que me encontraba silla de ruedas, era la edad, la juventud». Tuvo la suficiente capacidad e inteligencia como para hacer del deporte su modo de vida. Para ello trabajó las partes de su cuerpo que le podían ayudar a manejarse en el día a día, el paso del tiempo aportó la experiencia y la habilidad para realizar tareas cotidianas, como vestirse, incorporarse de la cama a la silla, al sofá o al coche entre otras así su vida llegó a normalizarse.

En la actualidad Juan José Lara es deportista de élite y explica cómo «el deporte y la juventud realizaron un trabajo sorprendente ya que nadie anteponía la silla de ruedas a la persona, todos admiraban al atleta, sus éxitos y la autonomía e independencia que alcancé como persona».

Pregunta: ¿Como comenzó tu pasión por el baloncesto?

Respuesta: Debido a las secuelas del accidente tuve que usar la silla de ruedas hasta para pensar, desde mi ingreso en el hospital Virgen del Rocío me dediqué al deporte, concretamente baloncesto en silla de ruedas con el equipo de esta ciudad sanitaria. Aproximadamente al año comencé a tener mi primer encuentro internacional, en Stok Mandevill, Inglaterra, desde entonces, el deporte comenzó a cubrir todas y cada una de las necesidades de satisfacción personal, llegando a ser mi pasión, convirtiéndolo casi en una obsesión.

Además del equipo Virgen del Rocío en mis comienzos, también he formado parte del Fundosa Grupo con grandes éxitos como campeón de Europa y único equipo español hasta ahora con ese galardón y finalicé en el Once Andalucía.

Con la práctica del baloncesto, he llegado a conseguir a nivel Club varios títulos de liga, y varias copas del rey, además de ser subcampeón y campeón de la copa de Europa con el Grupo Fundosa. Con la selección, más de 200 veces internacional, en los mundiales de Edmonton Canadá, quedé el 7º, en Sydney con el puesto 6º. Además de las paralimpíadas de Barcelona ’92, con el 6º puesto y en Atlanta ‘96, con el 4º puesto, y mejor puesto de la selección nacional en un campeonato de este nivel.

He podido realizar todo tipo de deportes tales como motocross con motos de 4 por 4, esquí, vela, atletismo, vuelo a motor y piragüismo entre otros.

P: ¿Desde qué entidades trabajas para el fomento del deporte entre lesionados medulares y discapacitados? 

R: Actualmente soy presidente del Club Deportivo de Atletismo en silla de ruedas Portufísico y dirijo un centro Especial de Empleo, de musculación para discapacitados con el mismo nombre, situados en la calle Galicia 20, desde dónde intento alentar, orientar y animar a todas las personas que sufren algún tipo de discapacidad que realicen algo de deporte con el fin de normalizar sus vidas.

También soy presidente de Federación ALMA de Asociaciones de Lesionados Medulares de Andalucía, dando cobertura en Andalucía a través de nuestras asociaciones ubicadas en Córdoba, Cádiz, Huelva, Málaga y en Sevilla donde soy presidente de Aspaym, situada en la calle Manuel Villalobos.

Desde la experiencia he podido comprobar que el deporte es el arma más eficaz que existe para combatir cualquier tipo de secuela o minusvalía. A través del deporte se puede llegar a saborear la realización de una vida plena llena de alegrías y satisfacciones.

P: ¿Qué otras modalidades deportivas llevas a cabo?

R: Compito en Atletismo desde el año ’90, con el equipo Portufísico, se trata de atletismo en silla de ruedas, al principio lo combinaba con el baloncesto en silla de ruedas, alternando la fuerza explosiva del básquet con la resistencia de las pruebas de medias y maratones de atletismo, llegando a competir internacionalmente en la maratón de Nueva York, en la maratón de Buenos Aires, en la de Sevilla y en muchas de Portugal y nuestra comunidad autónoma, más de 25 competiciones por temporada.

P: ¿Para que te ha servido el deporte a partir de tu lesión?

R: A través de los años, el deporte, se encargó de dotar a mi cuerpo de habilidad, fuerza y destreza suficiente para realizar las tareas habituales que la vida diaria nos obliga a realizar, bañarnos, vestirnos, acostarnos, conducir. Sólo fueron un mero trámite, actualmente las realizo automáticamente sin reparar en qué, dónde o por qué debo hacer antes o después, qué apoyo o qué intensidad emplear etc. Soy autómata, sin darme cuenta, el esfuerzo que hay que hacer para realizarlas, ya no es problema, desde el mundo de un discapacitado en silla de ruedas con un grado de afectación y una minusvalía del 89%, el vivir y desarrollar cualquier tipo de actividad ya no implica ninguna problemática.

P: ¿Cómo te preparas para la alta competición?

R: Cuando compites y pones en juego tus armas como deportista necesitas muchísimas veces aportar más de lo que puedes ofrecer, sobre todo cuando hablamos de alta competición, donde tus rivales tienen un nivel óptimo y lo que está en juego es lo máximo que como deportista puedes conseguir, por lo que hay situaciones de riesgo que debes evitar para conseguir triunfar. Estado de nervios que te pueden provocar una ansiedad moderada…Cómo resolver esta situación típica en la alta competición, como atleta de alto rendimiento que se juega muchísimo en un partido o prueba.

Antes de comenzar la prueba o competición, cada atleta funciona de distinta forma a la hora de relajar la mente y activarla para que rinda al máximo en el período de tiempo que dura la prueba, yo particularmente antes de comenzar cada partido dependiendo de la situación actúo de distinta forma.

P: ¿Cuáles son las variables fundamentales que condicionan la competición o prueba?

R: Por una lado la climatología, me afecta muchísimo el frío y para estar mentalmente despierto, dinámico y acertado necesito que el calentamiento vaya acompañado con estiramientos más prolongados y con mayores cargas. Podríamos decir que a menos temperatura mayor tiempo y carga en los calentamientos.

El público es otra de esas variables, sin público, la frialdad de un estadio vacío me condiciona que para poder rendir al cien por cien, necesito gritar, gastar bromas con el compañero, estimular y golpear con más fuerza en la defensa de calentamiento con los compañeros con el propósito de activar las habilidades y destrezas que necesito estimular.

Con público a favor solo necesito estirar bien casi a punto de relajamiento ya que te alientan demasiado, esto puede provocar el ir pasado de vueltas, a más revoluciones que las estrictamente necesarias para que el rendimiento sea lo más óptimo posible.

Con público en contra necesito estimular la adrenalina para contrarrestar la posible pre- estimulación de mi rival por el apoyo del público, caliento a más velocidad, practico la fuerza explosiva para salir muy mentalizado a la lucha desde el principio.