Nacido y criado en Valdezorras, Jorge Rencoret Pazo es uno de esos sevillanos que en su momento viajó, salió y conoció mundo. Alumno orgulloso del colegio SAFA de Veredas del Aceite, este trabajador del SSIC nos cuenta su más que provechosa experiencia.

«Yo me licencié en Ciencias Químicas Especialidad Fundamental por la facultad de química en la Universidad de Sevilla. Tras licenciarme estuve un año haciendo cursos de controles de calidad, hasta que finalmente decidí hacer la carrera investigadora en el Instituto de Recursos Naturales que pertenece al SSIC, allí en Reina Mercedes. Fue entonces cuando empecé mi tesis doctoral relacionada con la caracterización de materiales lignocelulósicos con un enfoque prioritario en la fabricación de pasta de papel».

- ¿A qué se dedica?
- Yo pertenezco al Instituto de Recursos Naturales del SSIC, nosotros colaboramos con las empresas más importantes de España y Europa. Yo acabé la tesis y se produjo un boom respecto a los problemas de los tejidos lignocelulósicos en el aspecto del aprovechamiento industrial, que es de lo que nos ocupamos nosotros. Entonces se pensó que era posible utilizar esos materiales lignocelulósicos para fabricar bioetanol de segunda generación, es decir, biocombustibles. Con todo ello nos hemos colocado en una posición favorable, puesto que nosotros utilizamos las mismas herramientas pero con un nuevo campo de investigación. Para formarme en los biocombustibles contacté con un investigador muy importante en esa área y le pregunte que si podía ir a Estados Unidos a instruirme sobre ello, a impregnarme, y me dijeron que sí, que no había ningún problema y de hecho me hicieron un contrato. Estuve un año, aunque en realidad mi jefe allí me comentó que podía quedarme allí todo el tiempo que quisiera, pero a los 2 años y medio decidí volver porque aquí hacía falta mi presencia, ya que nuestro grupo de investigación tenía que crecer y yo ya tenía que decidir si me quedaba allí o volvía, entonces volví aquí.

- ¿Y el proyecto?
- Los Estados Unidos han invertido mucho en el aspecto del biocombustible puesto que ellos hasta ahora tenían prácticamente el control del petróleo, pero se han dado cuenta que otros países han cogido la delantera y en la última década han invertido mucho dinero en mi especialidad, por ello el tema del biocombustible es muy importante allí.

 - ¿Cómo llegó a Estados Unidos?
- Ellos nos conocían a nosotros y nosotros los conocíamos a ellos de artículos científicos. A raíz de todo ello pues decidí irme y ya que te vas de aquí, te vas al mejor sitio. Volví a Sevilla hace un año. En Norteamérica estuve en la ciudad de Madison, en el estado de Wisconsin, donde también está Milwaukee y cerca del estado de Illinois, donde está Chicago. Es la zona de lago Michigan, la parte de los grandes lagos.

- ¿Supone un cambio importante respecto a España?
- Es un cambio absoluto, total, es como si llegases a una sociedad que va evolucionada como 20 años más. Allí he visto cosas que se que las veré aquí dentro de 5 o 6 años más, o lo mismo ni las veo. Cambia todo, la mentalidad de la gente, la forma de vivir, el horario.

- Le han dado un premio recientemente en Sevilla…
- Me han dado el premio de jóvenes investigadores que da la Real Maestranza. El fallo fue en diciembre y se les da a investigadores con una carrera científica, que sean jóvenes menos de 35, y en ese tiempo de investigación hayan sido muy buenos. Claro que a mí me ha ayudado mucho la estancia en Estados Unidos.

- ¿Se considera un profeta en su tierra?
- Por la gente que conozco si me siento valorado, me admiran de alguna manera, pero por los demás yo pienso que la gente de Valdezorras tiene otros problemas y otras preocupaciones. Es como los pueblos, quizás en la frutería se comenta, pero realmente lo que yo hago apenas lo sabe la gente, realmente solo la familia”.

- ¿Tiene la sensación de ser uno de los pocos elegidos?
- En la caracterización de los materiales lignocelulósicos el mejor que hay está en Estados Unidos, después en España, concretamente nosotros, el Instituto de Recursos Naturales del SSIC, que somos los únicos que lo hacemos. El cabeza de grupo, mi jefe digamos, quería gente buena, gente de todo el mundo, entonces él veía tu currículo y lo valoraba. Únicamente había un americano, luego había un chino, un japonés, un coreano, mi jefe que es neozelandés, un chaval de irán y yo de España. Lo mejores para ello allí estaban. Con el japonés me llevaba muy bien porque llegamos a la vez, el venía de Japón y fue al primero que vi, y por decirlo de alguna manera fuimos criándonos juntos allí, es mi amigo.

- ¿Cuál era su nivel de inglés?
- El inglés solo te pedían el típico de la carrera universitaria. Allí realmente aprender inglés correctamente no lo haces porque para ello te tienes que poner, pero si mejoras muchísimo el oído, quizás tu no seas capaz de elaborar frase largas, pero frases cortas que no sean difíciles sí, y el oído lo desarrollas muchísimo. Aparte el inglés científico es mucho más sencillo que el inglés de la calle.

- ¿Tiene alguna anécdota que contar de su experiencia en Estados Unidos?
- La primera vez que llegue a Estados Unidos lo hice a Chicago y vi los famosos rascacielos, aquello tan enorme, tan grande, tú los ves en la televisión pero realmente cuando llegas allí tú no te esperas que sean así, son impresionantes, cuando vas por las calles y miras para arriba es increíble. Yo siempre pensé: «¿cuánto dinero se tiene que mover para llevar adelante este país?». Me llamó mucho la atención la eficiencia de los americanos, tú necesitas cualquier cosa y la tienes al momento, a gente es muy profesional y existe un trabajo especifico para cada cosa en concreto. Y respecto a lugares, pues las Cataratas del Niágara o Las Vegas. Es una sociedad q funciona. Allí todo el mundo va rápido, no te puedes permitir el lujo de parar, todo es para llevar. Usan muchísimo el coche.

- ¿Echaba de menos Valdezorras?
- Lo echaba de menos todo, allí amistad solo tenía con el japonés que era como el que había llegado conmigo. Tú eres consciente que estás de paso y no tienes grandes amigos, la gente es muy correcta, muy formal pero no existe el compadreo de aquí. Yo cuando llego a mi barrio disfruto muchísimo.

- ¿Qué recomendaría de Valdezorras?
- El colegio es impresionante, el SAFA. La calidad del profesorado es enorme. Los profesores además eran prácticamente nuestros educadores, nuestros padres.

- ¿Cómo está la situación actualmente?
- Pues actualmente sabemos aquí lo mismo que allí gracias a este tipo de experiencias como la mía. Procuramos acercarnos más aún a ellos teniendo en cuenta las posibilidades y recursos de la propia Universidad de Sevilla.

- ¿Tiene intención de volver a Estados Unidos?
- Depende de cómo se desarrolle la cosa, mi jefe allí la verdad es que se quedó un poco triste cuando me volví porque él sabía por los medios de comunicación que la situación no estaba demasiado bien y me dijo que volviese. Él me volvería a contratar. Lo que pasa que yo estaba allí en el norte, donde los inviernos son muy duros, por cierto, me llamó mucho la atención la nieve, allí en Wisconsin desde finales de Octubre a finales de Abril es todo blanco. Yo no quiero tener que volver pero si la cosa se pone mal…

- ¿Cómo ven Sevilla desde Estados Unidos?
- Allí en la parte del Lago Michigan es zona industrial, universitaria también por lo que la cultura es alta. Realmente sí conocen España pero sobre todo Madrid o Barcelona, cuando les hablas de Sevilla tienes que hacer más referencia al sur de España que al propio nombre de Sevilla.

- ¿Qué le diría a los jóvenes universitarios sevillanos?
-Que se animen, que se vayan, que disfruten. Conocer otros mundos, otras culturas, a mí me pasó con los estadounidenses, con los japoneses. Yo no me quería ir, pero tras hacerlo te enriqueces mucho.