Javier Varas Herrera, sevillano de nacimiento y convencimiento, es uno de los personajes ilustres de nuestro Distrito Norte, concretamente de Pino Montano. Su carrera como deportista le hace ser uno de los referentes principales de los pequeños de este barrio del Distrito Norte, Pino Montano va con Javi Varas y el propio portero es el barrio en sí. En esta entrevista vamos a conocer más a uno de los personajes públicos que salió de sus calles, su infancia, su relación con la hermandad de su barrio, sus amigos, anécdotas, colegios o equipos hablan de él, y él nos lo cuenta.

 - Acaba de estar en Sevilla, por supuesto también por Pino Montano, ¿cómo ve actualmente su barrio?

- Bueno… no ha cambiado mucho, yo sigo teniendo bastante contacto con mi barrio porque mis padres y mis hermanos siguen viviendo allí. Y lo que sigo viendo es a un barrio obrero al que, como a todos, le ha afectado la crisis, pero que no ha perdido esa alegría propia de barrio que siempre ha tenido. Esa alegría de la gente es la que sobrellevar la situación que, como a los demás, le ha tocado vivir a Pino Montano.

- ¿Qué recuerdos tiene de Pino Montano en su infancia? ¿Ha cambiado mucho? Y usted, ¿cambiaría algo?

- Yo me he llevado 24 años viviendo en Pino Montano, hasta que a los 25 me independicé, así que un recuerdo solo de todos esos años sería casi imposible, pero quizás si me quedaría con «el jugar en la calle». Estar con los amigos en la calle jugando con un balón desde las cuatro de la tarde hasta que anocheciera, hacer las porterías de fútbol con dos piedras, o dos árboles… Conocer a mi mujer… son quizás los mejores recuerdos, por hacerte un resumen, que tengo de mi infancia, de mi barrio y de todos los años que he pasado allí.

 - A los pequeños de Pino Montano que le tienen como un ejemplo… ¿qué les dice?

- La vida ha cambiado y las personas que llevan ahora los equipos de fútbol de chavales están muy preparados. Mi deseo sería que nunca se perdiese «la calle», es decir, el futbolista de calle, pero está claro que el fútbol ha evolucionado y el futbolista de mañana no será igual. Eso sí, que aprendan, que disfruten y que siempre mantengan los estudios por delante, que saquen buenas notas y por supuesto que se diviertan. Si yo en mi época hubiera tenido los medios y las instalaciones que hay hoy en día lo aprovecharía sin duda, es la evolución.

- ¿En qué colegio o instituto estuvo usted en Pino Montano?

- Pues estuve la primaria en el Pablo Ruiz Picasso. Secundaria y bachillerato estuve en el Albert Einstein.

- ¿Y en qué equipos de Pino Montano jugó?

- Pues a los nueve años comencé en la Escuela Deportiva, a los diez u once años me fui al equipo de la «Peña Sevillista Pablo Blanco» donde estuve seis años, y ya allí se fijó en mí el Nervión. Del Nervión pasé a la A.D. San José, hasta que finalmente fiché por el Sevilla F.C.

 - ¿Cree que los niños juegan cada vez menos al fútbol? Que están más dominados por las tecnologías y demás… 

- Lo hemos comentado antes, hoy encima es más fácil que antes, es muy sencillo, las instalaciones son muy buenas, los campos son de césped y se está llevando más el futbolista de escuela que el futbolista de la calle. Ya no se juega al fútbol en la calle y quizás se pierda ese tipo de futbolista con esa pizca de «maldad» y picardía que te da el jugar en la calle. Hablando de las mejoras en las posibilidades de jugar hoy a fútbol con las increíbles instalaciones que hay, yo recuerdo cuando jugaba en el campo de fútbol de Los Mares que cuando tú pegabas un pelotazo el balón salía hacía la autopista, es decir, que no había ni vallas siquiera. Incluso en alguna ocasión algún pelotazo de los que te he comentado caía en las motos que pasaban por allí fuera en ese momento y se llevaban el balón. También recuerdo cuando la pelota se embarcaba en «El Félix» (Colegio Félix Rguez.de la Fuente), o que los pisos de alrededor del campo de fútbol no estaban ni construidos…

- ¿Se siente querido en Pino Montano?

- Muchísimo, mi carrera futbolística me ha traído a Vigo, que no es una ciudad tan pasional como Sevilla, y en donde el futbolista vive más tranquilo. Sin embargo en Sevilla, en Pino Montano, simplemente yendo en el coche ya me reconocen, me paran, me dan ánimos, me saludan… Además sigo manteniendo las mismas amistades que tenía de pequeño, que tenía y tengo de mi barrio, así que sin duda me siento muy querido en Pino Montano.

- ¿Qué le dicen los béticos y los sevillistas cada vez que vuelve por Pino Montano?

- Los sevillistas me piden que vuelva y los béticos me preguntan por mí, por como estoy y por lo bien que juega el equipo. Algunos me dicen que me venga a la peña (risas), pero todo con muy buen rollo y deseándome siempre lo mejor, porque yo la verdad es que siempre he presumido por ahí de ser de Pino Montano.

- ¿Echa de menos algo de vivir allí?

- Sí. Cuando me independicé me fui a una casa más alejada de Pino Montano, al Aljarafe sevillano, pero luego opté por irme a un piso al centro de Sevilla y así estar más cerca de mis amigos, mis padres, mis hermanos para disfrutar más de ellos. Cuando ahora voy para Sevilla estoy más tiempo en Pino Montano que en otro lado. Cuando estás tan identificado y metido de lleno en la vida de un barrio echas de menos casi todo, por ejemplo, el llamar por la ventana, sin porterillos, el estar hasta las «tantas» sentados comiendo pipas, los fines de semana con los amigos. Se echa mucho de menos el día a día.

- Sabiendo lo cofrade que es usted, ¿qué le parece la Hermandad de Jesús de Nazaret de Pino Montano?

- Yo siempre digo que el día grande de Pino Montano es el Viernes de Dolores. Yo soy hermano de la hermandad, y mi hijo también es hermano desde que nació. Yo incluso salí cuatro años como costalero. Para mí el día de la salida, el Viernes de Dolores, tengo visita obligada a mi barrio a ver mis imágenes. Incluso cuando sale el calendario de liga lo primero que hago es mirar las fechas para saber donde jugamos el fin de semana del Viernes de Dolores y ver si hay posibilidades de ir a Pino Montano. Por ejemplo, este año 2013 el Domingo de Ramos juega la selección, con lo que no habrá liga ese fin de semana, hay parón, por lo que ya estoy mirando los billetes para visitar a mi hermandad. También he de decir que soy macareno, a mí desde que nací me han inculcado el sentimiento macareno, y para mí es lo más grande.

- Otro de los elementos clásicos de Pino Montano es la velá, ¿qué me cuenta de ella?

- La verdad, y siéndote sincero, he pisado poco la velá, he ido en alguna ocasión, sobre todo antes que iban agrupaciones de carnaval como «La calle de la mar», pero he ido poco la verdad, porque no me gusta mucho tampoco la Feria. Algún año he ido a la velá con mis amigos pero no lo llevamos muy dentro. También antes había más inseguridad en la velá, ahora está mejor, pero en general la Feria no es una fiesta que me llene mucho, la visito por mi mujer que si le gusta mucho.

- ¿Sigue manteniendo a sus amigos de allí?

- Sí,mis amigos son los mismos, siguen viviendo en casa de sus padres, seguimos quedando en el mismo sitio, eso no ha cambiado ni cambiará.

- ¿Un lugar de Pino Montano que usted recomiende?

- Yo pienso que andar por la Plaza de Abastos es algo obligado, es donde hay mucha vida, mucho ambiente de barrio, o pasear por el parque. Yo es que soy del Pino Montano antiguo, y me gusta andar por él, son solo edificios, pero son mis recuerdos y eso me llena mucho.

- ¿Qué le pide a los Reyes Magos?

- Salud y trabajo, que no falten. Salud es lo primordial además del trabajo que ahora que la vida está mal, es muy importante también. Y por supuesto felicidad, hay que ser feliz, que en eso consiste la vida.