Hay muchos tipos de cartas. Las que se mandan los amantes lejanos, los avisos oficiales, las que contienen las buenas noticias y, por supuesto, las facturas. Isidoro Moreno las conoce todas. Sin embargo, la entrega que va a realizar en unos días es la más sorprendente —y esperada— de su carrera profesional. Tras más de 40 años siendo cartero en su barrio, Triana,  se convertirá en el Heraldo Real para recoger las cartas de los niños y entregárselas a los Reyes Magos. Estas sí vienen, sin excepción, cargadas de buenos deseos.

«Quiero llenar de amor y de ilusión esa noche mágica», confiesa Isidoro, y asegura que las misivas «llegarán todas a su destino». «Va a ser una entrega llena de alegría, no como las cartas que habitualmente se suelen repartir», bromea. Y es que, asegura este cartero ya jubilado, la tradición postal se ha empobrecido mucho en los últimos años. «Antes se mandaban muchas cartas de amor, los soldados escribían a las familias… ahora todo se hace por Whatsapp».

Parte de la familia

A la hora de hablar de su larga carrera profesional, ejercida siempre en las calles de «su Triana», Isidoro llega a emocionarse. «Cuarenta años en la calle dan para mucho», afirma. «He visto situaciones de todo tipo, incluso gente que necesitaba nuestra ayuda para cosas que no tenían nada que ver con nuestro trabajo». Y cuenta una de las anécdotas más significativas: «En Triana, la mayoría de los techos de las viviendas son muy altos, y había algunas personas mayores tan solas que necesitaban nuestra ayuda incluso para poner una bombilla».

Calle Castilla, Alfarería, Procurador… una ruta que hacía a diario y que lo convertía en «uno más de todas las familias para lo bueno y para lo malo». «Antes se esperaban noticias de los hijos, de sus padres…la correspondencia era una parte más de la vida». Ahora, a Isidoro le toca la última entrega, «la más hermosa», con la que conseguirá hacer un poco más felices a todos los niños de Triana.