Ha toreado en más de 1.500 festejos y ha acompañado a grandes figuras del toreo en sus más de 40 años de profesión. Antonio Martínez Díaz (Sevilla, 1936), más conocido como Finito de Triana, ha cosechado muchos éxitos y, sobre todo, un buen puñado de vítores y toneladas de cariño por parte del público. Torero y banderillero -retirado en 1990- a sus 77 años sigue vinculado al mundo del toro «las 24 horas del día». Es asesor artístico en la Real Maestranza de Caballería de Sevilla desde hace 21 temporadas y, aunque reside en Tomares, intenta casi a diario pasar por ese puente que en una de sus exitosas tardes cruzó a hombros. El próximo domingo recibirá otro reconocimiento que «no tiene precio»: Trianero de Honor en la Velá de Santa Ana 2013.

-Trianero de la calle Castilla…. Y ahora Trianero de honor, ¿cómo se recibe?

-Eso se recibe con mucho cariño, con mucha alegría porque es señal de que la gente te aprecia, y te consideran, y esas cosas no tienen precio.

-¿A qué se dedica ahora FFinito de Triana: «Es un orgullo que me llevaran a hombros por el puente»inito de Triana?

-Se dedica a su casa, a su familia, ya no puedo torear, la columna vertebral no lo permite ni la edad tampoco. Estoy pendiente de los míos, que hay muchas necesidades, y el barco es muy grande y el patrón está todavía al pie del cañón. Y desde 1992 soy asesor taurino de la Real Maestranza. Llevo 21 años sin torear. En el año 1990 me retiré por una lesión en la columna. Pero sigo vinculado al toreo las 24 horas del día.

-¿Cómo fueron sus comienzos en el mundo del toreo?

-Era muy chico y algunas veces me escapaba del colegio para ir a la vega de Triana, a ver a los toreos de salón, allí iban los toreros cerca del río, y después en casa las broncas eran muy grandes (risas). Es un veneno que me viene desde pequeño, y parece ser que lo hacía bien. Porque los vecinos me cogían a hombros de chico. Yo tenía mucha afición y dormía en la puerta de los ganaderos antiguos, en la casa de Juan Belmonte, para enterarme de los tentaderos por mediación de las muchachas del hogar o de los chóferes, porque no te invitaban si no eras conocido. Así empecé, y después toreé en Sevilla, me sacaron a hombros. Toda una vida dedicada, aunque compatibilizada con algunas cosas después cuando me casé. Uno de mis seis hijos toreaba muy bien pero le dije que era difícil y que lo dejara.

-¿Cuántos trofeos acumula en la vitrina de su casa?

-La verdad es que he tenido muchos. Me han tocado la música de banderilleros muchas tardes en Sevilla, el trofeo Real Maestranza 1973 y 1974 en Madrid, muchos de Francia, de Huelva, afortunadamente, lo más importante es que me ha reconocido la gente como torero y como persona, y eso es un orgullo. He toreado con toreros muy buenos, con Miguel Báez «El Litri», José Luis Parada, con Miguelín, con Antonio Ordoñez, Manolo Vázquez, Paco Camino, etc. Uno de los reconocimientos importantes ha sido el día 3 de diciembre como socio de honor de la Asociación Malagueña de Tauromaquia, y me pusieron la medalla de oro en el mérito a mi carrera.

-Además ha actuado en muchos festivales benéficos…Finito de Triana: «Es un orgullo que me llevaran a hombros por el puente»

-Muchísimo, en algunos cobrábamos y en otros no, lo he hecho con mucho cariño, de hecho he matado dos novillos en Sevilla, ya de banderillero, corté orejas y vuelta al ruedo, a beneficio de la Escuela Padre Leonardo Castillo, padrino de uno de mis hijos. También a beneficio de un picador toreé en Alcalá. Para la cabalgata de Reyes Magos, para las personas mayores, y en festivales de banderilleros he toreado mucho también.

-De sus triunfos taurinos, ¿con cuál se quedaría o guarda especial recuerdo?

-Con muchísimos. Ese trofeo Mayte de Madrid, no se puede olvidar en la vida. Esos trofeos de la Real Maestranza. Tengo afortunadamente muchos recuerdos maravillosos. He toreado muchas tardes en Sevilla y eso se queda en el corazón.

-¿Qué significa para usted Triana?

-Mis raíces son de Triana pura, y me han llevado a hombros por ese puente de Triana que es un orgullo, hasta el barrio Voluntad, he vivido muchas cosas ahí en Triana. Veo Triana desde aquí, desde Tomares, y añoro Triana, y voy casi todos los días. Ahora mismo vengo del Tardón. Y es raro el día que no voy a Sevilla a los toros y dejo el coche en Triana para pasar el puente andando. Eso se lleva en el corazón. La gente me trata con muchísimo cariño, me paran por la calle para preguntarme y saludarme. Es muy bonito. Y cada vez que puedo me tomo una cervecita en Triana, que eso vale un imperio.

-Triana ha sido cuna de grandes toreros…¿lo sigue siendo?

-Han nacido grandísimos toreros, y hay muchos. Actualmente está mas parado, hay chavales que están en las escuelas, está muy difícil. Antes había más ambiente porque había más chavales que querían ser toreros, se iban a los tentaderos. Y ahora están más vinculados a las escuelas, ahora los llevan y los traen. Juan Belmonte, Emilio Muñoz, han vivido muchos toreros en el barrio. Precisamente a uno de ellos lo hacen Trianero adoptivo como es José Rodríguez «El Pío».Finito de Triana: «Es un orgullo que me llevaran a hombros por el puente»

-¿Qué le pareció esas clases de toreo de salón en San Jacinto hace unos meses?

-Me invitaron y fue una sorpresa grande, me encantó, es una cosa grande que la calle San Jacinto, por donde tantas veces he pasado, se conviertiera en escuela taurina, y ver a toreros ya retirados que todavía se acuerdan de coger el capote y la muleta y mostrar la calidad de toreros que han sido. Fue un acierto. La gente en los balcones tocaban las palmas.

-¿Echa en falta algo en el barrio relacionado con el mundo del toro?

-No vendría mal una escuela taurina, en Sevilla tenemos la Escuela Taurina de Sevilla, está dirigida por toreros muy consagrados y conocidos, pero ahí donde están los campos de fútbol se puede hacer una escuela taurina. No sé las condiciones y no me meto, todo vale dinero, pero sería muy bueno. Qué duda cabe. Siempre ha sido Triana escuela de toreros, los chavales practicaban en el mimbral, en Los Remedios, y en muchos sitios de Triana. No nos ha enseñado nadie, los que tenemos unos años hemos aprendido solos, yendo a los tentaderos a hurtadillas, y hemos toreado.