Durante 29 años ha formado parte de la Comisión Organizadora de la Velá de Triana, pero en esta ocasión, ha pasado al otro lado, convirtiéndose en uno de los protagonistas de esta fiesta al ser el autor del cartel, presentado recientemente. Juan Romero (Sevilla, 1939), nació en Triana, en la calle Castilla, y su vida siempre ha transcurrido en el barrio, rodeado de su pasión: la pintura. Pintor rotulista e industrial, ha usado la brocha en su vida profesional «para pintar muchos anuncios en casas de neumáticos». Ahora, su pincel, es que el que ha puesto la imagen de la que será la Velá de Santiago y Santa Ana 2013.

–¿Cómo se vive la Velá desde el otro lado, siendo el autor del cartel?

–Precisamente ahora que he salido de la Comisión, me he atrevido a hacer el cartel de la Velá. Lo veo muy tranquilo y relajado. La Velá siempre va bien, siempre a mejor, tiende a perfeccionarse cada vez más. Hay personas que añoran la Velá de su juventud y piensa que en aquellos tiempos era mejor, pero la realidad es que ahora es mucho mejor que antes. Hay más dinero, más ayudas. Cuando yo era pequeño me contaban los primeros compañeros, en el año 82, Jaramillo, Marchena, que pasaban verdaderas fatiguitas para recuperar dinero, para pagar el alumbrado, y las cosas que ellos contaban eran enormes, hasta incluso poner dinero de su bolsillo, para poder pagar las facturas. Hoy el programa de actividades es muy extenso, la cantidad de actividades deportivas y culturales, y los artistas que vienen que cuestan su dinero. La Velá está más atendida por las fuerzas, Lipasam hace unas limpiezas estupendas, a las 7 de la mañana está Triana limpia, después de una noche intensa.

–¿Por qué ha reflejado esos monumentos tan concretos de Triana?

–Siempre me ha gustado pintar los monumentos para enseñar el barrio. Cuando se me ocurrió el cartel, decidí pintar las iglesias porque son desconocidas para quienes no son de Triana, y tenemos unos templos preciosos. Y se me ocurrió unos cantes de soleá de Triana, que es una letra que dice así: «los cuatro puntalitos que sostienen a Triana: San Jacinto, los Remedios, la O y Señá Santa Ana». Lo cantaban cuando yo era chico, y he colocado esas mismos templos en el cartel de izquierda a derecha, en el mismo orden en el que se mencionan en la soleá, ese es el homenaje al flamenco.

–¿Es una responsabilidad hacer este cartel de la fiesta más importante de Triana?

–Sí, es una responsabilidad, por lo menos para mí, que siento mucho todo esto, y el temor a que no encaje bien, a la crítica, no es una cosa cualquiera. Ahora mismo estoy encantado, parece que ha caído bien, estoy satisfecho. Cuando se explica qué he querido reflejar, y que va englosada una soleá de Triana, lo entienden.

–¿Desde cuándo se dedica a la pintura artística?

–Cuando era joven estuve en la escuela de Artes y Oficios, en Antillano Campos había una sucursal. En el pabellón de chile dí las últimas clases de artes y oficios, y también las clases de historia del arte en la calle Zaragoza, con Santiago Martínez, Eduardo Acosta, profesores estupendos. Cuando terminé en el 57,  me sirvió para mi trabajo de rotulación, incluso mi padre y mi abuelo eran pintores industriales. Yo también he tenido mi empresa hasta última hora, siempre he sido autónomo. Y el hobby era pintar, me gusta la cerámica, hago también cerámica y pinto en acuarela y pastel, en definitiva, muchas cosas.

–¿Ha pintado a Triana en otras ocasiones?

–Yo lo que pinto es a Triana nada más, es muy raro que haga otras cosas. Hago bodegones, pero particularemtne hago cosas de Triana, pinto mucho el río, el puente, los edificios, me gustan mucho los edificios del barrio, la cerámica del barrio, es lo que hago, no se me ocurre hacer otras cosas.

–¿Con qué lugar o monumento de Triana se quedaría?

–El río es inevitable, me gustan mucho las embarcaciones, pintarlas. Y por supuesto el puente de Triana me gusta. Pero el río cada vez que se mira para un sitio es un paisaje distinto, los demás son monumentos fijos.

–¿Cuál es el momento que más le gusta de la Velá?

–El juego rey es la cucaña, con lo que más disfrutan las personas. El día que hay una carrera no nos damos ni cuenta, porque estamos acostumbrados a ver piraguas todos los días en el río. La calle Betis se pone llena en la cucaña, y eso hay que protegerlo. Un buen barco es fundamental para ello.

–¿Qué diferencia hay entre la Velá de antaño y la de ahora?

–Añoro la bajada del río, las embarcaciones hay menos, antes con las labores del puerto, había muchas embarcaciones cuando llegaban los juegos del río, la cucaña, decenas de barcos, las familias con sus viandas, en ese aspecto sí ha perdido, por la falta de embarcaciones. La cucaña es otro problema, antes cogíamos los barcos que dragaban el río, que eran enormes, con una eslora de 25 metros y eso soportaba el palo de la cucaña, se llenaba el barco de muchachos y no pasaba nada. Ahora se apañan con el barco de Lipasam, aunque no es lo que hemos tenido siempre. Nunca nos han cobrado nada por una embarcación, nos la prestaban. Y éste no es el más apropiado para la cucaña. Se me había ocurrido hacer que saliera de tierra para fuera, montar un artilugio en la calle Betis, un soporte para el palo de 12 metros, adaptarlo para que no caigan en el cemento, con un trampolín, que cuando salga el palo que debajo haya agua. Y quitábamos el problema del barco.

–¿Qué cambiaría de esta fiesta actualmente?

–Las cosas tal y como se están haciendo están bien, están todas las actividades abarcadas. Las actividades del río que no bajen. El río es nuestra cancha, la parte deportiva de la Velá. Hace tiempo que no se hace una carrera de natación. Las aguas están muy buenas, no hay contaminación. El río cada vez está mejor. La dársena se mantiene estupendamente y el río es un manantial, tiene mucha profundidad.