Nació un sábado de gloria, en plena calle San Jacinto, aunque del arrabal pasó a Heliópolis para luego establecer su residencia en la localidad de Tomares. María Graciani (Sevilla, 1985) es una joven que irradia energía y positivismo por los cuatro costados. En los últimos dos años, su trayectoria profesional ha sido impulsada como si fuera «un Ferrari, pasando de menos 10 a 110». Todo ello, gracias a su esfuerzo, talento y, sobre todo, a su actitud. De las listas del paro a mujer emprendedora, desarrollando su mayor habilidad: escribir. Así, esta joven licenciada en Periodismo y en Francés, con 7 másters a sus espaldas, se ha convertido en escritora y conferenciante que gana éxito paso a paso en el mundo de la motivación y de los recursos humanos. «Motivulario» fue su primer libro, publicado en 2012, y esta tarde a partir de las 19.00 horas en El Corte Inglés de San Juan de Aznalfarache estará firmando su segundo ejemplar: «Abuelo». Dos libros en dos años, numerosos premios y otro muy especial que añadir a su currículum: trianera del año de la Velá de Santa Ana 2013.

–¿Echa de menos Triana?

–Sí, aunque estuviese poco tiempo es mi barrio y lo echo de menos. Triana, como me gusta hacer juego de plabras, es triple de alma nuestra actitud, se distingue por ser los trianeros el triple de buena gente, es el triple de feliz, tengo muchos amigos en el barrio, cuando salgo en Sevilla voy para allá, la cabra tira al monte. A mí me hubiera gustado disfrutar más de mi infancia en Triana, aunque tampoco la he podido echar de menos porque siempre ando por ahí, frecuento el barrio.

–¿Cómo ha recibido la noticia de que sería «Trianera del año» en la Velá de 2013?

–Parecía que se me cumplía un sueño, en lugar de triple fue quíntuple de alegría, una sorpresa muy agradable. Me llegó un email por la noche de Manolo Alés -director del Distrito Triana- y me dijo que me pusiera en contacto con él. Pero no me comentó nada más, no sabía si era un premio literario, no sabía nada, no tenía ni idea de que podrían pensar en mí para esto. Y cuando lo llamé, de forma inmediata aún siendo por la noche, me lo dijo y no pude evitar tapar el teléfono y decirle a mi madre: ¡soy «Trianera del año»!

–¿Qué significa ser «Trianera del año»?

–Está por encima de duque, de conde y de todo. Tiene más esencia. Estoy muy agradecida, como si la ilusión, el agradecimiento y la alegría se hubieran dado la mano. Nunca lo imaginé, he ido muchas veces a la Velá, he visto nombrar a los premiados, y nunca lo hubiera imaginado.

–¿Cómo va a vivir la Velá de Triana?

–Por supuesto el día 21 de julio estaré con la familia en la inauguración. Aunque aún no he podido ni hacer los planes, tengo la presentación de «Abuelo», la firma de libros, y apenas he podido dedicarme a mí. Todos los años me gusta ver la cucaña, los concursos de sevillanas, pues yo gané uno con 17 años, signifcó mucho porque aprendí a los 4 años a bailar la lambada, y los bailes de la tierra los aprendí tarde.

–Es periodista, conferenciante y ha conseguido su sueño desde los 11 años: ser escritora…

–Sí, «Motivulario» fue el primer libro. Ahí fue un momento «Triana», triple de alegría y actitud, mi sueño siempre fue ser escritora. Lo viví con especial ilusión, empecé en septiembre 2012, y lo terminé en noviembre. Yo estaba en paro, mi último trabajo fue haciendo una sustitución en una empresa minera, pero se acabó. Desde febrero a octubre de 2011 tuve 34 entrevistas de trabajo, y acabé descorazonada, se me daban dos situaciones: me rechazaban, porque no reunía los años de experiencia, o bien me decían que podía comenzar al día siguiente, y el truco estaba en que querían que trabajara un año gratis. Me parecía indignante así que una tarde en mi casa, dije ya basta y me paré a pensar. Pensé qué se me da bien, y recordé que yo escribía en el colegio los teatros, así que me dije: ponte a escribir, urgente. A través de LinkedIn me puse en contacto con una editorial, le envié las 10 primeras páginas y me respondieron que en cuánto tiempo podría tener el libro. Se publicó y fue número uno en ventas en Colombia, y estaba en la lista de los 10 libros más vendidos en 6 países latinoamericanos. A raíz de ahí contacté con agencias para dar conferencias. Ahora con «Abuelo» son 3 sustanciosos capítulos: «a» de autenticidad; «bue» de buena educación, en el sentido más enriquecedor del término, educación de los principios, de la actitud, de las habilidades, de los sentidos; y el resultado de esa suma es «lo»: logro. Se lo debo a la inspiración de mi abuelo, Antonio Graciani. Murió cuando yo era niña, y tengo un pequeño souvenir genovés que me regaló: una placa de cerámica. Tiene un dibujo de un barco y reza así: «Un capitán debe dormir siempre vestido». Contemplando aquella placa, empecé a pensar en el espíritu aventurero, porque mi abuelo era un buscador de curiosidades. Y la palabra abuelo encierra una potente verdad y la filosofía que me dejó mi abuelo.

–¿Cómo se consigue la motivación?

–En mi caso concreto, se puede extrapolar, nutriéndome de mi propia autenticidad, de mis orígenes, que te hacen ser original. Tienes hablidades que nadie tiene, si no existieras, no existirían. Cuando por fin me senté en mi oficina -en casa-, y dije voy a hacer algo, empecé a tener éxito, y fue cuando empecé a ser más fiel a mí misma. Tienes que nutrirte de tu mejor habilidad. La gente confunde autenticidad e identidad. Te puedo asegurar que mi éxito se remite a haber sido una persona auténtica, fiel a mis convicciones, y ser honesta con mis lectores. La gente sabe que María Graciani ha abierto una ventana a su alma en su dos libros. En «Motivulario» conté las dificultades por las que pasé, y para emprender no hace flatan subvenciones, se puede partir desde cero y ganarme la vida con mi pasión.

–¿Qué le diría a las personas que con la crisis o el paro están desmotivadas?

–Les diría que como son humanos, tienen su pleno derecho a permitirse unos minutos de bajón, para desahogarse y que no se les cree una úlcera de estomago, pero deben dedicar sólo tres minutos y después venirse arriba. Tener conciencia de ser sus propios jefes, con g, de ganador, gestor de felicidad. Soy mi gestor de la felicidad, y yo me voy a guisar y a comer el mundo. Y para tener beneficios y éxito, el mejor consejo: que se centren en su mejor habilidad. Yo me puse a escribir 8 horas al día. Que se vuelquen en lo mejor que sepan hacer, a gasto cero, no hace falta subvenciones, y lo pueden hacer desde su propia casa, también en las redes sociales, son muy poderosas, y les puedo asegurar que empieza dándote de comer y superando tus propias expectativas. Lo dice una sevillana que hace un año y pico lo pasaba mal.

–Usted cuando se levanta cada mañana, ¿en qué piensa para afrontar un nuevo día, para ser positiva?

–Mis logros me aguardan. Cada día me dedico a visualizar un poco el futuro, enfocar cómo quiero que sea mi día, cada nos ponemos pequeños objetivos. Un par de minutos, y esto para qué me sirve: para seguir enriqueciendo mis sueños. Tienes que llenar tus días, y no puedes poner tu motivación en manos de otra persona. La motivación es la llave de tu día, cada día. Me sirve el ejercicio físico mucho. Aparte de guardar la línea, te hace liberar endorfinas, la hormona de la felicidad. Un poco de natación y abdominales, te anima a ser feliz. Levantarse, visionar (vida con significado, pasión), me siento persona de visión. Mi siguiente objetivo: cuando cumpla 30 años contar con tres libros publicados como mínimo. Y el objetivo más grande: convertirme en un referente a nivel internacional y nacional en el mundo de la narrativa empresarial y conferencias motivacionales, enfocando cada día en seguir escribiendo.