Hasta 18 artesanos han llegado a habitar, con sus talleres, este conocido lugar denominado la Casa de los Artesanos en la calle Covadonga de Triana. Ceramistas, pintores, escultores, entalladores de metal, luthiers, y un buen número de oficios que, por diversas circunstancias, hoy día mantienen sólo 5 artesanos. Se ha convertido en el último reducto de artesanos en el arrabal -junto con Antonio el alfarero y muy pocas cerámicas más- que mantienen la «idiosincrasia» de Triana. En los últimos 20 años a estos «supervivientes» se les ha unido un sinfín de trianeros en su particular lucha por mantener en pie este antiguo tejar que cobija a diversos profesionales. Un corral que se ha visto envuelto en la polémica entre propietarios, inquilinos y ayuntamiento por una posible demolición para un nuevo uso del espacio. Y es que, este emblemático lugar se encuentra en un estado ruinoso y para el que sus moradores sólo piden una rehabilitación para «convertirlo de nuevo en un lugar donde albergar a jóvenes artistas», según explica Augusto Morilla, uno de los artesanos. Pese a todo, y mientras las partes llegan a un acuerdo sobre el futuro de esta Casa de Artesanos, este año están de enhorabuena y serán galardonados en la Velá de Santiago y Santa Ana como Institución Honorífica.

-¿Qué supone para la Casa de los Artesanos este reconocimiento?

-Es muy grato que nos hayan hecho este nombramiento, porque tenemos la sensación de que se nos ve. Llevamos casi 40 años luchando para que no desaparezca este lugar, que se mantenga para que los artistas y artesanos tengan un sitio en Triana, y como es un barrio tan emblemático, no se debía perder esa forma de vivir y de estar. Triana cuenta en la historia con tantos artesanos y artistas, y esto es de lo poquito que queda. No solo por la casa en sí, sino por los corrales y los rincones donde se encontraban los artesanos ubicados, que le daban ese prestigio y esa forma de hacer de Triana. Esto es una alegría muy grande.

-¿Habíais pensado alguna vez tener este galardón en la Velá?

-Nunca, ni lo esperábamos, ha sido una total sorpresa. Hay nombramientos de personajes que le han dado mucho al barrio, pero una casa de artistas y artesanos, nuestra lucha iba por otros derroteros, por que no desapareciera eso que nos gusta a los que somos bohemios, buscamos que el arte resalte y forme parte de nuestra vida, y sea un aliciente más, que no sea todo la acritud del día a día y de la lucha diaria. Esa parte grata para poder vivir, ese balance entre el equilibrio, lo agrio del vivir y lo grato del mundo del arte.

-¿Este galardón llega en su momento justo?

-No se sabe muchas veces si es el momento preciso. En este momento, la cosa está difícil, pero lo vemos muy bien. Si esto hubiera ocurrido unos años antes, igual hoy no estábamos en la lucha de la supervivencia. Estamos luchando entre Ayuntamiento de Sevilla, Urbanismo y la gente del barrio para hacer que no desaparezca esta casa. Aunque no estemos nosotros, es la casa en sí, para que sea el encuentro de más artesanos jóvenes que inician su vida, que el sitio es el ideal. Las ideas del artista vienen del sitio donde estás viviendo, y el barrio, la verdad, tiene esa idiosincrasia, esa forma de vivir que a los artistas incentiva y nos hace sentirnos en casa.

-Después de tantos años de lucha por mantener en pie este lugar, ¿en qué situación se encuentra ahora la Casa de los Artesanos?

-Estamos esperanado una llamada, una entrevista con Urbanismo porque el Ayuntamiento estaba también interesasdo en que no desapareciera, y todos los partidos políticos estaban de acuerdo, lo cual sorprendía bastante. Urbanismo estuvo haciendo un recorrido para ver la situación real del edificio, y la propiedad está un poco por la labor, a través de Urbanismo, de mantener o de restaurar, o hacer una serie de arreglos. La última llamada que tuvimos de la propiedad fue para llegar a un acuerdo. Pero aún no entendemos por qué se han llevado el retablo de la Esperanza. Porque la Virgen de la Esperanza, cuando la guerra, se escondió allí, y en homenaje al dueño de aquello, se hizo ese azulejo. Y la propiedad mandó quitarlo y lo regaló a la hermandad de la Esperanza de Triana. El retablo queremos que vuelva a su sitio. La hermandad de la Esperanza tiene medios y economía, y hay buenos artistas para hacer un azulejo así. Además cuando fueron a quitarlo, no había nadie en la Casa de los Artesanos, se hizo a escondidas. Y no sé si para deteriorar más la casa. Ahora se ve el vacío. El sitio de ese azulejo era ese. La casa lo echa de menos, y hay una merma en la arquitectura.

-¿Qué esperáis en un futuro próximo?

-Que no se nos venga abajo, que tenga buena presencia, como la que tuvo en su tiempo, y que siga siendo encuentro de tertulias, artistas, los sábados venían de otros sitios a unas tertulias y a un arroz que hacíamos, de hecho, a esa cita venían incluso Antonio Mairena, Naranjito, Lole y Manuel, y deseamos que se recupere y que vuelva a ser lo que era. Que haya voluntad de recuperar eso, y que se vuelvan a tener los talleres de artesanos. Que entre gente nueva. Si la casa se conserva y se mantiene habrá artista nuevos con nuevas ideas y nuevas ganas de que el barrio siga bailando al son que bailaba. Tengo esperanzas, lo veo difícil pero las tengo. Las cosas fáciles nunca han sido, cuanto más difíciles son, mejor salen después. Que los políticos se den cuenta de que no es solo vender apartamentos, ni hacer edificios, que el barrio no puede perder su imagen.

Fotografía: Emilio Jiménez Díaz