El monumento a Miguel de Cervantes Saavedra de la calle Entrecárceles está rodeado de artefactos muy útiles para la vida cotidiana de los vecinos, pero que afean enormemente el entorno de la estatua erigida a tan insigne escritor. Además, durante las horas autorizadas de carga y descarga, el aparcamiento indiscriminado de furgonetas de reparto subidas a la acera todavía oculta más el monumento. El Ayuntamiento debería realzar como es debido la efigie del más inmortal de los autores españoles buscándole otro emplazamiento más distinguido o mejorando el existente.