La calle Zaragoza, una de las principales vías de acceso al centro de Sevilla, es intransitable para los peatones. Las aceras son estrechas y en algunos casos inexistentes. La circulación por ellas en sillas de ruedas o con carritos de la compra se hace imposible. Sobre todo, los días de lluvia. Los choques de paraguas son constantes y los charcos de la calzada se convierten fácilmente en salpicones al paso de los vehículos. ¿Por qué no se da solución a este inconveniente?