Sugerir al Ayuntamiento la sustitución progresiva (como norma en nuevas instalaciones y conforme se vayan agotando la vida útil o se fundan en instalaciones existentes), las lámparas de luz amarilla de las luminarias (farolas) instaladas en zonas residenciales y barriadas por lámparas de luz natural o luz blanca. De esta forma ganaremos en calidad visual, seguridad y confort en estas zonas. Mas si cabe cuando está demostrado que la calidad cromática incide directamente en nuestro estado de ánimo. Es de todos conocidos que la iluminación anaranjada de calles, avenidas y barriadas da una sensación de lugares desangelados y de extraradio, donde los colores son distorsionados por la luz naranja que emiten las farolas.

Todo esto es posible sustituyendo únicamente la lámpara de sodio de alta presión SAP por una lámpara de sodio blanco ya que los equipos de arranque con compatibles para las lámparas convencionales y las de nueva generación. Tienen un coste y vida útil similares y en cambio las ventajas de una lámpara respecto a la otra están fuera de toda discusión.

En todas las ciudades se está procediendo hace años a su instalación o reposición y son realmente espectaculares los resultados.