Calle Bretón de los Herreros

Como ya es costumbre en mi blog de cada sábado, vamos a repasar la nomenclatura que conforma nuestro Distrito Cerro-Amate. En el día de hoy, vamos a detenernos en la Barriada Su Eminencia, concretamente en la calle Bretón de los Herreros.

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Manuel Bretón de los Herreros, dramaturgo, poeta y periodista, nació en La Rioja en el año 1796, falleciendo en Madrid en el 1873.

Muy joven y todavía estudiante se alistó como voluntario en la Guerra de la Independencia,  y siguió la carrera militar por espacio de diez años. Por este tiempo tuvo la oportunidad de viajar por España y perdió el ojo izquierdo en un duelo que sostuvo en 1818 en Jerez de la Frontera; al respecto compuso una quintilla:

Dejome el sumo poder / por gracia particular / lo que había menester / dos ojos para llorar… /y uno solo para ver.

Desempeñó cargos administrativos de Hacienda en Játiva y Valencia y luchó contra los Cien Mil Hijos de San Luis. Se dirigió a Madrid en busca de fortuna literaria; la logró con el estreno de A la vejez viruelas en 1824. Se encargó de traducir comedias francesas para el empresario Grimaldi entre 1825 y 1830 y entabló una gran amistad con el manchego Marqués de Molinis, que fue su biógrafo principal. En 1831 el triunfo formidable de Marcela, o ¿cuál de los tres? le abrió de par en par las puertas de la fama, como asimismo la publicación de una traducción de Tibulo le aseguró un puesto como bibliotecario en la Biblioteca Nacional de Madrid.

Se casó en 1837 con una mujer burguesa y nada romántica, y en ese mismo año ingresó en la Real Academia con un discurso interesante sobre la importancia de la variedad métrica en el teatro. La representación de Ponchada (1840) le acarreó una inesperada reacción de los militares que le obligó a huir a Burgos y a San Sebastián.  A partir de 1840 fue director de la Imprenta Nacional, redactor jefe y director de la Gaceta (1843-1847) y, desde 1847 a 1853, director de la Biblioteca Nacional de Madrid y secretario perpetuo de la Academia Española, en la que había ingresado en 1837. La vejez del comediógrafo fue triste: misántropo y muy irritable, llegó incluso a romper con la Academia, a la que tantos servicios había prestado (1870).

BRETON DE LOS HERREROS FOTO2A pesar de hallarse en pleno  Romanticismo prefirió cultivar la comedia al estilo moratiniano y satirizar las costumbres de su época. También es heredero, en el terreno de la comedia, del costumbrismo de Mariano José de Larra, Ramón Mesonero y Serafín Estébanez Calderón.  Su amistad con José de Espronceda, Juan Nicasio Gallego y Larra contribuyó a depurar su gusto y a la formación de un estilo propio y original.

Bretón no se limita sólo a ser el espectador de la España que se encuentra entre la Guerra de la Independencia y el destronamiento de Isabel II: aporta su opinión a los problemas y propone soluciones inspiradas en el punto de vista de la burguesía media y conformista. Se opone a reformas sociales radicales, propugna el matrimonio de conveniencias a sangre fría, condenando la coquetería y el exceso pasional; prefiere el peor arreglo al mejor divorcio y critica la moral romántica importada de Francia. El ideal para él es la vida rutinaria, prevista y ordenada por la razón común y el buen sentido.