A pesar de la distancia que hay desde sus casas, todos llegan puntuales. A las 12.20 no falta nadie en la puerta del Alcázar, impacientes esperan la llegada de su guía, Daniel, la pieza clave para conocer una de las maravillas sevillanas.

Unos por primera vez, otros ya veteranos en la visita pero todos con la misma ilusión. Los alumnos del taller Conocer Sevilla que se imparte en Bermejales han podido ver de cerca cada detalle del Alcázar de Sevilla. Guiados por su maestro, Daniel, pasean por los cuidados jardines que rodean al palacio. Cada vez que habla el profe el silencio puede cortarse, todos atentos, algunos hasta boquiabiertos, no pierden detalle de la historia que esconde lo que sus ojos pueden ver.

Una hora y media de visita en la que no hubo tiempo para descansar, aunque tampoco parecía que lo necesitasen. Un viaje por más de mil años, desde que los árabes comenzasen a darle forma allá por el año 712 hasta que en 1931 la II República cediese el Alcázar al municipio sevillano. Desde el islámico de sus primeros moradores, al mudéjar y gótico del periodo posterior a la conquista de la ciudad por las tropas castellanas.

A la salida la felicidad era palpable, para algunos como Paqui han tenido que pasar más de 60 años para poder conocer el Alcázar «vivo en Sevilla de siempre pero entre el trabajo y la casa nunca he podido conocerlo» y bueno ya saben lo que dice el refrán «nunca es tarde si la dicha es buena». Así que con esta premisa y con las ganas de recuperar el tiempo perdido, estos aplicados alumnos salieron igual que entraron, impacientes aunque esta vez lo estaban por contar los días hasta la próxima visita.