«Vidas anónimas» es una exposición fotográfica que si quieren ver, muy recomendable, no tendrán que ir a un museo ni a una sala de exposiciones sino a la peluquería Miguel Ángel Santos, de Los Bermejales.

12 autores han reflejado 22 «vidas anónimas», retratos de esas «personas que te cruzas en la calle, que no conoce ni sabes nada de ellos pero llaman tu atención» cuenta Miguel Ángel Santos, uno de los fotógrafos y el propietario de la peluquería en la que se exponen las obras.

Esta no es la primera exposición que acoge la peluquería de Miguel. Desde la creación de Fotógrafos Sevillanos, este establecimiento de la avenida de Alemania ha sido un escaparate continuo de las colecciones de estos fotógrafos. Además esta peluquería en sus horarios de cierre se convierte en un estudio de fotografía. De este modo, Miguel Ángel une «el oficio con la afición».

Fotografías en blanco y negro que retratan lugares conocidos por todos pero cuyo protagonismo no lo tienen los monumentos o las plazas sino las personas que por allí circulan. Las fotografías de Miguel Ángel Santos pecan de gran originalidad. «Son fruto de un proyecto audiovisual que pretendía mostrar lo que es la vida del vagabundo» junto con dos amigos fotógrafos que capturaron la imagen más conocida, la del viandante, Miguel se transformó por un día en un vagabundo y con una cámara oculta fotografiaba desde el suelo lo que desde ahí se vislumbraba.«Fue una de las experiencias más impactantes que he vivido, sufrí un gran rechazo por la gente que caminaba a mi alrededor».

Y hasta 22 fotografías colman las paredes de la peluquería de Miguel Ángel Santos con lo que para ir a su establecimiento ya tienen dos motivos: si son hombres, pelarse y para todos los públicos, conocer esas «vidas anónimas».

Ricardo Acosta

En el mes de octubre fallecía a los 58 años el periodista Ricardo Acosta. Conocida por todos era su afición por la fotografía y el buen hacer en este campo. «Era feliz con un paseo y un café acompañado de su cámara de fotos» recuerda Miguel Ángel que durante cinco años compartió con él esta afición ya que ambos pertenecían a Fotógrafos Sevillanos. «Muchas de nuestras actividades y del movimiento del grupo era gracias a él».

Fue un día antes de su inesperada muerte cuando se inauguró «vidas anónimas» en la Alameda de Hércules. «Volverla a exponer en la peluquería, en gran parte, es un homenaje para Ricardo». Tres de las 22 fotografías de esta colección están firmadas por este periodista que ha dejado huella en la profesión.

«Ricardo era un gran fotógrafo de calle, era un artista enorme y una persona maravillosa. Compartía todo lo que tenía, sin duda, una de esas personas que uno agradece conocer y que no hubiese gustado perder tan pronto». Por ello la exposición en la peluquería de Miguel Ángel tiene algo menos del anonimato que se pretendía, porque hay una firma, la de Ricardo Acosta, que pesa demasiado.