Avalanchas de gente entrando en las grandes superficies, personas cargadas de bolsas, estantes totalmente desordenados, productos por el suelo, son las imágenes más repetidas estos días. Las rebajas han llegado y en los barrios el escepticismo aumenta.

En navidades los comercios de Los Bermejales han sufrido pérdidas de un 20% con respecto a estas mismas fechas en 2011. Los malos presagios se cumplieron y ahora con las rebajas no saben si ilusionarse o conformarse con lo que hay. Lo cierto es que competir con las grandes superficies es muy difícil porque por mucho que los pequeños negocios lo deseen «no se puede tener una serie de productos rebajados durante todo el año ni bajar los precios tanto» explica José Manuel Mira, presidente de Acoprober.

«Somos escépticos con la situación exonómica, esperamos paliar algo pero no creemos que se pueda llegar a compensar lo perdido». Son muchos los negocios que hay a pie de cada vivienda: la calle Guadalajara, la avenida Reino Unido, el Paseo de Europa, la calle Finlandia… etc. son solo algunos de los grandes núcleos comerciales que pueden encontrar los vecinos de Bellavista-La Palmera a solo un paso de sus casas, pero, desgraciadamente siguen eligiendo los centros comerciales cuando de rebajas se trata.

«Los establecimientos de los Bermejales se están esforzando por ofrecer buenos productos a muy buenos precios» cuenta José Manuel que no tira la toalla y no va a permitir que esta crisis afecte a los negocios de Los Bermejales, a sus compañeros de batalla. «Tenemos en mente muchas iniciativas con las que motivar y movilizar a la gente para que se una al comercio de proximidad».

Comprar en la zapatería Sánchez Roldán, en la ferretería Las Cadenas, en la juguetería Amparo o irnos de rebajas a las multitudinarias tiendas de los Bermejales, haciendo parada en los buenos bares y restaurantes de los que dispone el barrio, no solo ayuda a los dueños y trabajadores de los establecimientos sino que permite a los vecinos tener una riqueza en su barrio que seguro que no les gustaría perder. Así que este año, las rebajas se quedan en el barrio.