Cuando un vecino de Bellavista tiene que salir a comprar casi siempre, por no decir siempre, hace parada en alguna tienda de la calle Guadalajara. Joyerías, ferreterías, zapaterías, juguetería, alimentación, ropa, farmacias, el siempre concurrido mercado e incluso una peluquería de caballeros al más puro estilo cincuentero.

Una calle llena de tradiciones, cada tienda una historia como la de las hermanas Sánchez Roldán, la de Guillermo o la del entrañable matrimonio de la ferretería Las Cadenas. La calle Guadalajara ha visto crecer a los hijos de aquellos emprendedores que hoy han dejado sus negocios en manos de sus sucesores.

María José y María Dolores llevan 11 años con su tienda de zapatos, heredada de sus padres, es su segunda casa y a pesar de la crisis se las ingenian de maravilla para hacer cuentas a fin de mes «el año pasado fue el pero, pero hemos aprendido a gestionarnos para no tener grandes pérdidas». El que a penas nota la crisis, o al menos en lo que a clientela se refiere es el dueño de la mítica juguetería Amparo, que no solo es la tienda de juguetes más conocida del barrio sino que además ha abierto otra nueva tienda en la avenida principal, «ya que todos los vecinos del barrio vienen siempre aquí pensé en la posibilidad de llamar la atención de clientes de fuera de Bellavista y he abierto otra tienda en la avenida y, por ahora, va funcionando».

Otros que no es que hayan abierto una, ni dos, ni tres, sino que hasta cuatro locales han ocupado con su ferretería, siempre hasta los topes de clientela, son el matrimonio Núñez Méndez «pero ya nos quedamos en Guadalajara, tenemos la casa arriba y este es ya nuestro sitio».

Algunos han cerrado por motivos económicos, otros han crecido y abierto nuevas tiendas y otros siguen a pie de guerra porque en los 40 años que lleva su negocio en Guadalajara ya han vivido muchas crisis y malos momentos.