El delegado del distrito Bellavista-La Palmera, Rafael Belmonte, y el presidente de la asociación de vecinos «Unidad» de Bellavista, Antonio Andrades, han visitado La Real Venta de Antequera junto a los responsables de la misma. La finalidad de la visita no es otra que conocer los futuros proyectos de la misma y es que se espera que en los próximos meses se ponga de nuevo en funcionamiento.

Los orígenes de esta singular edificación habría que buscarlos en el primer cuarto de siglo XX cuando Carlos de Antequera proyectó allí un lugar para el descanso de viajeros en dirección a Sevilla. En 1927 fue cuando empezó a relacionarse con el asunto ferial, por el ganado, al convertirse en fonda de toreros y ganaderos y cobijo de los toros. Es decir, la Venta de Antequera era la última parada antes de que tuviera lugar la faena en la Plaza de la Maestranza.

Siempre ha tenido muy presente el mundo de la tauromaquia la Real Venta de Antequera. Tanto fue así que en 1962 Felipe Medina Benjumea construyó una plaza de toros para becerradas, una actividad que se llevó a cabo hasta 1975.

El destino más reciente de este histórico espacio, el de la restauración, mantuvo en cierto modo su esencia. Y es que hasta 2009 se celebraron bodas, comuniones y eventos de lo más variado pero poco después quedó sin uso. Todo esto provocó que fuera blanco de robos como ya ocurriera con los paneles cerámicos de Enrique Orce Mármol.

De este modo, Belmonte y Andrades quisieron visitar y conocer junto a los actuales dueños, el proyecto y las obras que se están realizando en la Venta, que no pretenden más que revalorizar la zona y dar el esplendor de antaño a la Real Venta de Antequera.