A pesar del diluvio que acaecía sobre la ciudad a las cinco de la tarde, la plaza Fernando VI era invadida por cartas, hadas, brujas, personajes de Pixar y emoticonos. Todos ellos armados con pitos, con ganas de fiesta, sin ninguna intención de que el agua ahogara sus planes. En Bellavista era carnaval.

Entre chaparrones y claros el pasacalle siguió el recorrido planeado. Cánticos, bailes y saltos animaban la comercial calle Guadalajara. Los vecinos se asomaban a los balcones y alguno que otro, considerando su bata y alpargatas como disfraz, se unía a la verbena.

El «Show de Rasca y Pica», la chirigota que el distrito Bellavista-La Palmera ha hecho partícipe del carnaval del barrio, tuvo que unirse al animado pasacalles. Más de una hora estuvieron andando callejeando y animando a los vecinos a formar parte de la fiesta. Sin duda, un lunes de coros gaditano no tiene nada que envidiar a este conjunto de lacasitos, fichas de dominó, moscas y piojos.

En el centro cívico esperaba el pregón, el concurso de disfraces y la actuación de esta chirigota sevillana. En el auditorio no cabía un alfiler. Aforo completo, algunos vecinos tuvieron que aguantar de pie, pero no importaba el ambiente era idóneo. Las risas y los cánticos más carnavaleros hicieron disfrutar a niños y mayores.

Un año más Bellavista ha celebrado su ya tradicional carnaval dejando claro, esta vez, que a este barrio no le frena la lluvia.