Sobredotación, talento simple, talento complejo y talento académico son los términos que ha tenido que estudiar, entender y aplicar  Teresa Fernández. Psicóloga de profesión pero, sobre todo, vocación entró en el mundo de las altas capacidades y «ya no creo que salga».

El centro CADIS, situado en la calle Reino Unido en el barrio de Los Bermejales, es el fruto del esfuerzo de Teresa y su interés por atender las necesidades de las personas con altas capacidades. «Primero estuvimos en los Remedios, crecimos y nos fuimos a Triana y ya estamos aquí que es más grande más orientado a nuestras necesidades y además para la gente que viene de fuera tiene muy buena comunicación»

CADIS es el único centro que hay en Sevilla con estas características y el único en Andalucía que trata específicamente las altas capacidades. Más de 160 alumnos de Sevilla, Andalucía y Extremadura asisten a los talleres, así como sus padres y sus profesores.

Altas capacidades
Las altas capacidades engloban tres conceptos: la sobredotación, el talento simple y el talento complejo. Para que un niño sea superdotado tiene que tener percentiles por encima de 75 en seis aspectos. Entre estos seis ámbitos, es fundamental que se encuentre la creatividad, ésta es una capacidad que los superdotados tienen muy desarrollada.

El talento sin embargo supone que el niño destace en uno o varios aspectos con un percentil por encima de 90. Dentro del talento se diferencia entre simple, si solo destaca en uno (matemáticas, lenguaje, memoria…) o complejo, sobresale en más de uno. En caso de que sea complejo puede considerarse talento académico si los tres aspectos en los que destaca son de este ámbito.

Por todo esto, la evaluación es fundamental. Dicha valoración se puede hacer fuera del centro o en él, «en la evaluación hay una parte psicométrica que nos permite categorizar al pequeño, tiene que ser una valoración muy extensa para tocar el mayor número de habilidades cognitivas, intelectuales e, incluso, personales, para formar un perfil lo más exacto del alumno».

La detección es un punto fundamental porque «suele pasar que el niño al aburrirse en el colegio comience a dar ruido en clase, los profesores piensen que es hiperactividad, problemas de conducta o un déficit de atención, es necesario saber exactamente lo que tiene el niño para poder atenderlo y que no vengan luego los problemas».

En este aspecto hay que tener muy claras dos cosas «lo primero que un niño superdotado no es el que sabe arameo, lleva siempre un ajedrez bajo el brazo y domina 10 idiomas y, lo segundo, que un niño con altas capacidades no lleva ligado un fracaso escolar ni un problema clínico, esto solo puede darse si no se detecta a tiempo».

«Cada vez hay más adultos y adolescentes que vienen a raíz de problemas de integración social o otros inconvenientes que se han ido incorporando a lo largo de su vida. Es curioso, porque cuando se les evalúa y se les detecta una alta capacidad, respiran, empiezan a comprender por qué tenían problemas con los compañeros del colegio, por qué solían estar solos en los recreos y por qué no tenían los mismos intereses que sus compañeros de clase», señala.

Talleres
Una vez el niño o adolescente es evaluado se da paso a los talleres. Una o dos veces a la semana los alumnos asisten a unos talleres de enriquecimiento en los que se tratan materias como mitología, dinosaurios o inventos. Asignaturas que fomentan sus capacidades mediante una temática que les interesa. A su vez tienen talleres específicos con el fin de abrirles una ventana al mundo del conocimiento a través de diferentes especialidades como la arquitectura, la traumatología, física o escenografía.

Pero los niños no son los únicos en asistir a talleres. Los padres y los profesores son fundamentales para un buen seguimiento del alumno. Por eso desde el centro se organizan talleres para ellos. «La comunicación entre padres, profesores y los profesionales del centro es fundamental para saber cómo actúa el niño en los diferentes espacios en los que se mueve, además en el ámbito de las altas capacidades es necesaria una sensibilización y una formación», afirma Teresa.

Con los padres además «estamos llevando un estudio que les sirve a ellos para integrarse en las tareas de sus hijos y a nosotros para conocer más el ámbito en el que se mueven estos niños y ese componente genético que se cree hay detrás de la sobredotación». De hecho, señala que «hay muchos casos en los que los padres al ver el comportamiento de su hijo y el seguimiento aquí empiezan a entender muchas cosas de su infancia porque, no lo sabía, pero ellos también tienen altas capacidades».

La motivación de Teresa y su interés han hecho que en Los Bermejales haya un rincón para que estos niños, adultos, padres y profesores entiendan y formen parte de un mundo «muy bonito».