Siete años hace ya desde que la parroquia del Sagrado Corazón de Bellavista cerrase sus puertas. Un requerimiento por parte de Urbanismo a la Diócesis echó el cerrojo por riesgo de derrumbe. Casi una década después los vecinos esperan la reapertura del templo.

En 2005 el mal estado de las cubiertas de la parroquia Sagrado Corazón forzaron el cierre y con él su actividad. Muchos vecinos sintieron un portazo en sus recuerdos, la iglesia que les había bautizado, casado o ofrecido un funeral a algún familiar ya no existía. Pero estas vivencias ardían en los protagonistas y en la propia Diócesis que mandó hacer un estudio para conocer si era posible la reconstrucción. El sí llegó y con él, la esperanza.

Antonio María Godoy es el nuevo párroco de esta iglesia en restauración. Una labor difícil porque parte de cero, tiene la responsabilidad de reconstruir el templo y crear la comunidad parroquial del mismo, «he llegado con mucha ilusión, sé que son muchas las personas que tienen parte de su vida en esta parroquia». Así que, con la aprobación de la Diocésis y los estudios por delante, éste párroco no ha perdido un segundo para volver a ver levantada la parroquia.

«Lo primero que hay que hacer es entrar en los presupuestos de 2013, parece que eso está hecho así que ahora toca recaudar el resto» ya que la parte de la reconstrucción es aportada por la Diócesis pero la otra debe proceder de la comunidad local. Tratándose de Bellavista esto último no está siendo difícil, otra cosa no pero a este barrio acción social no le falta. «Hay dos formas de colaborar, una es dando una cuota en torno a los 10 euros y otra es recaudando fondos de festivales, cestas de navidad, teatros, conciertos y otras actividades que hemos, estamos haciendo y haremos» explica el párroco.

Actualmente la parroquia da servicio a unos 15.000 vecinos del barrio. Las misas durante la semana se están llevando a cabo en los salones traseros que ya han conseguido aclimatar y los domingos, al ser un acto de culto de mayor embergadura, se están realizando en el salón de actos de Pepe Moreno, quien ha cedido sus instalaciones hasta la reparación de la parroquia.

«Calculamos que el coste será de unos 300.000 euros» y la obra no estará finalizada hasta dentro de un año, ya que al tratarse de las cubiertas los trabajos «tienen que hacerse con la llegada del buen tiempo, las lluvias pueden perjudicar mucho». Lo cierto es que el continuo movimiento social impulsado por Antonio, las ilusión de los vecinos por volver a sentir viva su parroquia y la solidaridad que todos están mostrando va a permitir que el Sagrado Corazón vuelva a ser lo que era. Porque es muy importante tener en cuenta que aunque «no es el mejor momento, si todos aportamos un pequeño granito de arena podremos hacer una gran y hermosa montaña».