Comprar una pulsera, una correa de perro, una camiseta o un llavero puede salvarle la vida a un galgo. Esa oportunidad se ofrece en el mercado de arte y diseño de Los Bermejales con el stand que ha cedido Acoprober a la asociación Galgos 112.

«El que es socialmente respetuoso lo es con todos» y ese es el objetivo de Galgos 112, la responsabilidad. «No creemos en que todo el mundo tenga un perro ni que haya que tener uno para tener conciencia» explica Mariló Cubasso. Con estas premisas, Galgo 112 nace para difundir una tenencia responsable de animales y ayudar a aquellos que necesitan una segunda oportunidad.

Con menos de un año, Casiopea fue atropellada, el accidente le costó la rotura de una pata y una rodilla. Ahora esta cariñosa galga se recupera satisfactoriamente en una casa de acogida y espera tener algún día un hogar definitivo. Londres y Buel también fueron víctimas de un atropello, tuvieron que vivir una larga recuperación, tanto física como anímica, ahora están listos para tener una familia que les haga olvidar todo lo anterior. Nabla es una cachorrita que dejaron tirada en la calle, con mucho futuro por delante, ganas de jugar y poder tener una vida plena, esta galguita busca papás.

Por causas como la de estos cuatro galgos, que no son ni la quinta parte de todos los animales maltratados y abandonados en nuestro país, Acoprober ha cedido un espacio en el mercado de arte y diseño para que a través de sus ventas de camisetas, pulseras o llaveros puedan recaudar dinero para veterinarios y mantenimiento de estos animales que están a la espera de tener un hogar. Pero, sobre todo, este stand tiene un fin concienciador, el objetivo de dar a conocer y de hacer entender, crear una base para que cada vez sean menos los perros a los que haya que ayudar.