Tocaba vestirse de gala, era un día grande en Los Bermejales, se celebraba la segunda edición de la exaltación a la saeta organizada por los comerciantes. A las 20.30 la entrada de Fundomar estaba rodeada de trajes de chaquetas y elegancia femenina.

En un salón del centro de mayores, la Fundación Doña María recibiría al gentío ansioso de Semana Santa de revivir la exaltación a la saeta que dio a luz el año pasado Acorpober y que fue todo un éxito. El primer momento emotivo no tardaría en llegar y como no podía ser de otro modo lo daría Álvaro Peregil quien en sus palabras de agradecimiento por el memorial que se dedica a su padre, quiso dejar un hueco para quien fue y es aún amigo de Pepe «gracias por estar aquí porque has dado mucho pregones, pero sobre todo gracias por haber sido amigo de mi padre y seguir siédolo».

Palabras que con voz quebrada por una chispa de emoción, iban dedicadas a Miguel Ángel Pérez, el exaltador. Habiendo sido hermano mayor de San Pedro, haber fundado la cuadrilla de costaleros del Cristo del Museo y siendo hoy por hoy el diputado mayor del gobierno de la Hermandad del Museo a Miguel López esa noche lo llevaba hasta Los Bermejales su amistad con Pepe Peregil. Como presidente de la asociación Amigos de Pepe Peregil, buen conocedor de esa «voz de cobre» y amante de la Semana Santa sevillana, estaba claro que José Manuel Mira había dejado en buenas manos la exaltación a la saeta de este 2013.

Solemnes, sentidas y con mucha pasión eran las palabras que salían de Miguel Ángel Pérez. Corto pero directo, firme y poniendo al público en pie este exaltador puso en el pedestal que merecen a Pepe Peregil, a la saeta y a la madre de ambas, Sevilla. Tras él vendrías las damas de la noche, las protagonistas de aquel encuentro: las saetas. Una tras otra, en distintas voces pero a cada cual mas sentida se ponía así razón a este viernes de marzo.

Como bien dijo el delegado Rafael Belmonte «no vengo a recordar a una persona como era Pepe Peregil, vengo a impregnarme de sus valores. Creo que es algo que todos necesitamos una vez al año y cada abril vamos a estar aquí para hacerlo». Sería Belmonte el encargado de poner fin a una velada que habría acogido también el reconocimiento a los saeteros, el exaltador y «trabajadores anónimos de Acoprober» por parte de los comerciantes, que un año más han vuelto a triunfar con su particular bienvenida a la Semana Santa.