Tal día como hoy, hace 14 años, se producía uno de los crímenes que más han impactado a la sociedad sevillana: el asesinato de Antonio Muñoz Cariñanos a manos de ETA. «Para saldar la deuda que tenía la ciudad con él», el alcalde Juan Ignacio Zoido ha presentado el proyecto de ejecución de la glorieta que llevará su nombre, y una serie de simbólicos elementos, en el barrio de Los Bermejales,

Detalle del proyecto para la Glorieta homenaje

Detalle del proyecto para la Glorieta homenaje

Concretamente estará situada al final de la avenida de Finlandia, en la zona que actualmente ocupa un giro indirecto. «se hará una segunda luna, la este, y se abrirá una avenida que comunicará con el antiguo Hospital Militar», explicaba Santiago Balbontín, arquitecto que llevará a cabo el proyecto y que está muy ligado a la familia.

En el área que existe actualmente se incluirá un busto del coronel, así como una insignia de una cruz médica. «En la nueva zona figurarán condecoraciones militares y una bandera nacional, y la rotonda se completará con varios árboles», explicaba.

Simbólica corbata

Al acto también ha asistido el hijo del fallecido, Pablo Muñoz Cariñanos, que quiso mostrarse optimista pese a ser un «día muy desagradable». «En los actos de recuerdo a mi padre siempre he llevado corbatas oscuras. Pero esto es una celebración, algo bueno, de ahí que haya decidido ponerme una más alegre», comentaba mientras agradecía la iniciativa del delegado del Distrito Bellavista-La Palmera, Rafael Belmonte, y del alcalde. «Zoido era, y es, juez. Creo que lo que está haciendo hoy es todo un acto de justicia, para que no se olvide a mi padre, y que estos hechos no se repitan».

Pablo Muñoz Cariñanos durante el emotivo discurso en recuerdo a su desaparecido padre / Fran Piñero

Pablo Muñoz Cariñanos durante el emotivo discurso en recuerdo a su desaparecido padre / Fran Piñero

La satisfacción no evitó que se le quebrara la voz al asegurar que «Gracias al ejemplo de vida que nos dio mi padre estamos aquí celebrando este homenaje», al que tampoco quisieron faltar Juan Bautista Alcañiz, presidente del Colegio de Médicos de Sevilla, el General Castillo, junto a miembros del Cuerpo de Ejército del Aire del destacamento de Tablada y Madrid, ni Antonio Romero y Rafael Ruiz, Los del Río, asiduos pacientes del coronel, y a los que «nunca les cobró la consulta», explicaba Zoido.

Pablo Muñoz Cariñanos, el General Castillo y Juan Ignacio Zoido / Fran Piñero

Pablo Muñoz Cariñanos, el General Castillo y Juan Ignacio Zoido / Fran Piñero

El alcalde aprovechó para recordar que Muñoz Cariñanos era «profundamente sevillano, generoso, y sentía que el ejercicio de su profesión era la obligación que tenía asumida con la sociedad, lo que hacía compatible con su servicio a España como Coronel Médico».

Esta cuestión refuerza el emplazamiento elegido para la glorieta, en frente del Hospital Militar «que hoy no podemos tener en funcionamiento pero al que no renunciamos en un futuro».

Representantes vecinales de la zona como Conchita Rivas, de Bermejales 2000, o Antonio Molina, de La Salud de Bellavista, también acudieron a este acto que viene a recordar «la honra, profesionalidad y memoria del doctor Cariñanos, pero también a todas las víctimas del terrorismo», finalizaba Zoido.