Carmen Tenor ya no recuerda los años que llevan saliendo sus alumnos de nazarenos, mantillas y capataces, lo que sí sabe es que pasen el tiempo que pase la ilusión por esta procesión es la misma. Quizá esas ganas son las que han abierto el cielo y permitido que puedan salir a la calle con su cruz y su Virgen.

Torrijas y pestiños daban energía a unos hermanos que estaban a punto de sacar su procesión a la calle. Retoques a la peineta, que tiene que estar bien colocada, todos a sus puestos la hora de la salida se acerca la cruz de guía anuncia que la «hermandad» del Mercedes Sanroma se abre paso.

Los alumnos del centro de educación específica Mercedes Sanroma de Bellavista han sacado un año más su particular procesión. La lluvia acechaba, parecía que de las puertas del centro no iban a poder salir. Pero justo en el momento en el que la cruz de guía asomaba por el pasillo, el cielo se abrió y el «Cabildo» decidió que era el momento de salir al patio.

Un cortejo que nada tenía que envidiar a la Macarena, la Trianera o el Gran Poder. No faltaba un detalle. Los estandartes, los nazarenos, las mantillas, los capataces de cada palio, los monaguillos y por supuesto las y los acompañantes. Gran parte del protagonismo lo tenían los fieles que cámara en mano no paraban de retratar el momento. Besos, abrazos y alguna que otra lágrima, pero sobre todo alegría, la ilusión se leía en la cara de todos los alumnos que vivían uno de los grandes días del año.

Un día muy especial y muy cofrade, como tiene que ser. Algunos no querían acabar el recorrido, pero lo cierto es que como todo lo bueno, lo que empieza acaba, así que con este buen sabor de boca estos jóvenes cofrades se van de vacaciones para dejar paso a otras muchas hermandades de Sevilla que también quieren vivir la emoción que han vivido ellos hoy.