El «Alumbrao» no es imprescindible para una buena jornada feriante en la residencia Fundomar. Este centro de mayores de la Fundación Doña María ha vuelto a levantar «La Mariquilla» para traer la feria a su terreno y acercarla a aquellos que no pueden desplazarse hasta el Ferial.

Cristina Heren ha puesto el baile por sevillanas, Ciudad de Utrera la marcha de la charanga, los niños de Bambi la alegría y los internos la decoración. Con todo ello, acompañado de su «picoteo» correspondiente, el centro de mayores Fundomar se ha adelantado unas horas al «Alumbrao» para vivir un día feriante en toda regla.

«La Mariquilla» ha vuelto a levantarse por segundo año consecutivo, esta caseta que hace honor a la precursora de Fundomar, Doña María y para los amigos Mariquilla, no tiene nada que envidiar a las que lucen en la feria de Abril. La carpa, la decoración interior y los farolillos no faltaban. Para seguir animando la velada, los niños de la guardería Bambi también acudirían a la gran cita con la que también colaboraba la Fundación Montepíos.

No hay caseta si no hay música y baile, así que de eso se encargaba la escuela Cristina Heren. Una gran dosis de alegría que sonaba enteramente a Abril en Sevilla. Tras ellos llegaría Ciudad de Utrera, la gran sorpresa de la mañana, en ella toca uno de los fisios de la residencia, los internos están acostumbrados a verlo como un trabajador más, pero dentro de él hay mucha música, «creo que va a ser muy agradable, es algo que no se esperan» comentaba y no se equivocó.

Así que con este gran plantel, una vez más Fundomar ha vuelto a llevar a sus internos las tradiciones de la ciudad, ha vuelto a llevar el centro de mayores a Sevilla y Sevilla al centro de mayores.