En estos días el consulado de Rumanía celebra la llegada de la primavera y debido a las buenas relaciones que tiene con el distrito Bellavista-La Palmera han querido agasajar y compartir sus costumbres con los vecinos del barrio.

Para ello quisieron acercar la festividad de Mărţişorul (diminutivo de Martie, rumano para marzo) que se celebra en Bulgaria, Rumanía y Moldavia a los sevillanos y fueron recibidos por el delegado del distrito Bellavista-La Palmera en el Ayuntamiento de Sevilla.

De esta forma se celebra la llegada de la primavera, la frescura, la alegría, y la victoria del bien sobre el mal. Son las mujeres quienes reciben pequeños regalos, objetos decorativos (los «mărţişoare») atados con un hilo blanco y rojo, como símbolos que traen fortuna y bienestar, y que llevan durante dos semanas.

El rojo es considerado el color de la primavera, y el blanco el del invierno. Se le asocian habitualmente flores de la primavera temprana, la más representativa es la campanilla blanca, que puede crecer aún cuando queda algo de nieve en el suelo.

Los orígenes de la costumbre se pueden encontrar también en las fiestas romanas en honor al dios Marte, dios de la fertilidad y la vegetación, o en las fiestas en honor a su equivalente tracio Marsyas Silen. Antiguamente las mujeres se adornaban con monedas o piedrecitas preciosas asociadas con hilos de lana rojos y blancos, para tener buena suerte y un año productivo.

Así el delegado del distrito Bellavista-La Palmera, Rafael Belmonte, quiso agradecer al Cónsul de Rumanía, Manuel Plesa, el detalle así como el gran trabajo que están haciendo por sus compatriotas.