Licenciada en Farmacia con un máster en Neurociencia y un expediente brillante. Esta es la candidatura de Marta Palomo para dar clases particulares, su única alternativa ante el desempleo en el sector.

Hace casi dos años que se licenció, un año desde que terminase el máster y sigue con la misma experiencia profesional, «entré en la carrera con muchas espectativas, en las oficinas de farmacia se requería siempre a alguien y en investigación se estaba invirtiendo mucho». Pero de aquello ya no queda casi nada.

Su vocación está destinada a la investigación. Becas, ayudas y un máster. Pero el resultado ha sido el mismo que si no hubiese hecho nada. «Conseguí una beca de investigación en Bristol para irme este año. En diciembre, la Junta de Andalucía nos quitó la beca, no sé dónde se gastaría el dinero de ese proyecto, el caso es que nos dijeron que no quedaban fondos europeos y que se anulaba». Esta es solo una de las tantas malas experiencias que lleva acumuladas Marta.

«He echado currículum en muchas oficinas de farmacia pero todas están recortando personal y las que necesitan empleados los requieren con mucha experiencia. No podemos ofrecer experiencia si nadie nos da la oportunidad» cuenta Marta que ya ha empezado a ofrecerse como comercial de laboratorios «por meter cabeza y si las cosas prosperan conseguir un hueco en algún laboratorio».

Ante esta situación, las clases particulares son su única salida. Lo que comenzó como una manera de sacar unos ahorros para los gastos personales se ha convertido en su único sustento, «las empecé a dar cuando entré en la carrera, para sacarme un dinerillo, ahora es lo único que tengo». Para más inri, las clases particulares también son carne de cañón «antes tenía muchas, hasta hace poco tenía tres y ahora solo tengo una».

Esta vecina de Bellavista ha colgado carteles por todos lados con el siguiente mensaje: «Clases Particulares. Licenciada en Farmacia y Máster en Neurociencia». Solo dos líneas que definen perfectamente la situación que vive Marta y, como ella, miles de jóvenes que depositan su confianza en otros jóvenes que quieran prepararse para un futuro, esperemos, más esperanzador.