Era el año 87, la década de la heroína, unos años muy duros que obligaron a nacer a Limam una asociación que de lucha contra la drogodependencia que supo ascendió desde la mayor de las profundidades y hoy vuelve a verse al filo del precipicio.

25 años de lucha, de superación y evolución se ven ahora truncados por la situación económica «las partidas de la Junta han caído un 45% que se une al 33% del año pasado» explica Gabriel Montoro, presidente de Liman. «Los inicios fueron años muy duros, la conciencia social y las circunstancias hacían muy difícil sacar a la gente de la drogra, pero con esfuerzo conseguimos cambiar la percepción y los recursos. Ahora nos encontramos con una vuelta a los orígenes, volvemos al nivel de los años 80».

Esta situación ha sido la que ha obligado a la asociación a cerrar su centro de día y a mudarse junto a la asociación de vecinos de Bellavista que amablemente cedieron parte de su local para que Limam pudiese seguir funcionando. «La Junta recortó un programa que era el del centro de día, un contrato anual (de mayo a mayo) que en pleno mes de agosto nos dijeron que no había dinero y que cerrábamos».

El cierre de este servicio acarrea un gran deterioro en la atención a los usuarios, «afecta muy negativamente, hemos tenido que prescindir de profesionales lo que signifíca que podremos realizar muchas menos actividades» lo que se traduce en «muchas deficiencias no podemos cubrir». Gabriel se unió a la asociación como secretario desde su creación, ahora es presidente y sabe muy bien que «el trabajo con personas tiene resultados a largo plazo» y por eso «la Junta debería tener más altitud de miras e invertir en programas y no en más policías y cárceles». «La crisis se abona a la gente con más dificultades, ésto y las soluciones de la Junta incrementan la exclusión social de los sectores más desfavorecidos».

Limam

Noelia, Anabel y Mar son las tres trabajadoras que a día de hoy mueven los hilos y hacen malabares para poder seguir manteniendo a Limam en pie. Son muchas las actividades que se han tenido que anular por culpa de los recortes de la Junta, así que aun mayores son los esfuerzos de estos tres ángeles por ayudar a los usuarios.

En Liman existen dos áreas de actuación, la de atención a personas con adicciones y la de prevención de las mismas. Son dos campos muy distintos y ambos con la misma importancia. En la atención se ofrece un servicio individual y personalizado así como actividades grupales. De inteligencia emocional, terapéuticas o lúdico-informativas son las actividades que se desarrollan para ayudar a este colectivo, para ello se llevan a cabo salidas socioculturales, taller de radio, informática, orientación laboral, yoga o reciclaje. Los talleres estrellas de este programa, de cerámica y de alimentación, han sido los afectados por esta crisis y, por consiguiente, anulados.

En cuanto a prevención se atiende a menores, jóvenes y familiares que contengan un perfil de riesgo. La gestión del tiempo libre, la motivación de la iniciativa propia y la responsabilidad. Además también se realizan salidas a la calle y el desarrollo de las habilidades sociales. Los talleres que realizan tanto las madres como los menores son muy parecidas a los del área de atención (informática, salidas socioculturales o radio) aunque se añaden algunas como las de redes sociales para que las madres sepan cómo es el mundo en el que se mueven sus hijos, y es que «el trabajo con la familia es fundamental».

Una labor aún más amplia de lo anteriormente dicho, una tarea que «solo la tienen las asociaciones de barrio porque hay que tener un vínculo para que sea efectivo» y ahora están perdiendo a costa de los recortes de la Junta de Andalucía según cuenta Mar Vera, animadora social de Limam. «La población está acostumbrada a ciertos servicios de Limam y nos da la sensación de que tendremos que dar la cara y explicar lo que se les recorta a ellos. Tenemos que asumir lo que se nos recorta a nosotros y enfrentar lo que se les recorta a la población».

Mientras Anabel Díaz gestiona ayudas europeas para poder recibir algunas subvenciones, ingresos o algunas becas para que profesionales extranjeros trabajen en Limam, Noelia y Mar hacen lo imposible por seguir adelante «nos tenemos que reunir todos los meses para saber si podemos seguir un mes más». Este es el actual día a día de una asociación que no solo ayuda a sus usuarios y sus familias sino que supone una gran ayuda para la sociedad sevillana.