Los alumnos del Claret que cursan primero de bachillerato de ciencias hoy han recibido una visita muy especial, la de Cristóbal Fernández. Un joven emprendedor que a través de su experiencia ha enseñado que trabajar por cuenta ajena no es la única salida laboral.

Cristóbal, junto con otros tres compañeros, estudió biotecnología en la Pablo de Olavide. Cuando aún no habían terminado los estudios ya tenían trabajo. No fue suerte, ni los contrataron en una multinacional, sino que se cronstruyeron su propio futuro: Hespérides.

Hespérides es un laboratorio de fabricación de bebidas y alimentos, «cuando decidimos seguir adelante con este proyecto nos dimos cuenta de las dificultades que había para ser emprendedor en nuestro país». Fue esa realidad la que les hizo pasearse por los institutos andaluces para motivar el espíritu emprendedor y explicar todos aquellos problemas que a ellos se les hicieron un mundo.

Es el tercer año que Emprende Virus recorre los centros de estudios sevillanos. Esta vez cuentan con la colaboración de Febiotec Divulga y el patrocinio de Amgen, una compañía estadounidense. Un total de 10 institutos conocerán la experiencia de Cristóbal y aprenderán que «hay otras alternativas, aquí es España estamos acostumbrados a que nuestros padres nos digan: estudia en el instituto, luego la carrera y después a trabajar en una empresa. Por eso creo que es importante venir y enseñarles que ellos pueden crear su propia empresa y darles las herramientas para que si en un futuro toman esa decisión sepan cómo hacerlo».

Primero visitan los colegios para dar unas horas teóricas para dar a conocer lo que significa emprender, sus pros y sus contras. Después, otra mañana, los alumnos se dividiran en grupos y crearan su empresa. Con perfil de oferta, de demanda, objetivos, competencia… etc. rellenarán una plantilla que pasará a concurso con los otros 10 colegios. Los dos ganadores tendrán que exponer su proyecto en la Pablo de Olavide frente a un jurado especializado.

Una tarea fundamental porque ellos son el futuro del país y «si no hay trabajo hay que saber que ellos pueden crearse su propio trabajo». «En este país no hay conciencia emprendedora, en Estados Unidos, por ejemplo, cuando fuimos te veías en la calle a unos niños con su puesto de limonada y diez metros más para allá a otros que daban limonada también pero ellos con pajita, porque sabían que así le podían hacer la competencia a los otros».

Así, estos jóvenes hoy han recibido una lección de futuro que no sólo les ayudará a ellos sino que hará mucho bien a la sociedad.