El Jardín Botánico de la Casa Rosa, en la avenida de Eritaña de Sevilla y el único, junto con los Jardines de Cristina, que queda de estilo romántico en la ciudad, será abierto a la ciudadanía a partir del próximo miércoles 7 de octubre, día para el que se ha programado la primera visita.

Así lo han confirmado a Europa Press fuentes de la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio -que tiene su sede precisamente en este inmueble-, cuya intención es la de organizar visitas para los interesados en el jardín guiadas por expertos en la materia: en concreto, funcionarios de la administración autonómica y voluntarios ambientales.

Las reservas para poder visitar este espacio se podrán concertar a través del portal web de la Consejería de Medio Ambiente. La Fundación Once también colabora en la apertura al público de estos jardines, ya que editará folletos en Braille y posibilitará que personas con deficiencias visuales puedan disfrutar también de este enclave.

La Casa Rosa, antaño Villa Eugenia, se configura como un espacio donde poder contar a los ciudadanos los cambios que se han producido en el entorno periurbano de Sevilla, la historia contemporánea de la ciudad y su especial relación con el río, la Exposición del 29 y las personalidades ilustres vinculadas con ella.

Sus jardines, diseñados a finales del siglo XIX con un trazado en el que se combinan aspectos paisajistas con elementos pintorescos, constituyen un vestigio del romanticismo en Sevilla. A diferencia de los de Cristina, éstos no han sufrido prácticamente remodelaciones y conservan el aspecto y planteamiento de los que ya gozaban cuando se construyó la Casa Rosa.

Historia de la Casa

La misma fue originariamente un chalet construido por Juan Cruz, sastre de Antonio de Orleans (Duque de Montpensier), siguiendo cánones franceses muy similares a los de la Casa de las Sirenas de la Alameda –los dos únicos palacetes afrancesados de la ciudad–, si bien la diferencia puede radicar en el concepto: mientras la Casa de la Alameda esta más concebida como edificio o palacio, la Casa Rosa se encuadra más bien dentro de una construcción de menores dimensiones.

El inmueble posee elementos típicamente franceses de la época, como un chapitel-mirador con una escalera de caracol en forja, parasol al estilo ‘art nouveau’ o elementos comunes como la forma abuhardillada de la ultima planta o el propio jardín botánico.

Con el paso del tiempo, se fue adaptando a las vicisitudes históricas: en primer lugar, a la reurbanización de la zona con motivo de la Exposición Iberoamericana de 1929, y posteriormente, en los años noventa, rehabilitándose por la Junta para la sede de la Dirección General de Medio Ambiente y, algunos años más tarde, como sede de la presidencia de la Junta de Andalucía, mientras duraban las obras del Palacio San Telmo.

El jardín tiene una superficie de 8.000 m2, algo menos de una hectárea, es de estilo romántico y su contenido botánico es muy relevante por la variedad de especies exóticas que hay plantadas, así como por el porte de las mismas. Existen ocho tipos de palmeras diferentes y hay ejemplares de todos los continentes, desde la ‘erythrina caffra’ de África, que estaba en plena floración, hasta la ‘acacia farnesiana’ originaria del Nuevo Continente.