El colegio San Antonio María Claret regresa una navidad más con su belén artesanal. Bajo la supervisión y organización del máximo responsable de este proyecto, José Eugenio Bernabeu, padres, madres, abuelas y alumnos ponen su granito de arena para que cada año haya algo nuevo.

Hace cinco años el profesor de primaria, José Eugenio Bernabeu, tuvo la idea de montar un belén. Todo artesano y a lo grande, para ello, estuvieron trabajando en él dos años antes de exponerlo por primera vez. El cerramiento que acoge al belén tiene 30 metros cuadrados y tendrá unas 200 figuras así que el objetivo está más que cumplido. «Las figuras son todas hechas y pintadas por nosotros, los árboles son hechos por las abuelas de manera artesana hoja por hoja y la cúpula la han hecho unos alumnos».

Un palacio de Judas de asombrosas dimensiones y la Anunciación son las novedades de este año. Crece y crece sin obviar ningún detalle. Las luces se apagan y encienden simulando la noche y el día y el río no falla, «el tema del agua es muy complicado de instalar, para que no haya filtraciones ni nada y la electricidad recorre el belén por el interior de las planchas de corcho que tiene debajo».

Ayuda de familiares, profesionales y alumnos del centro pero el que carga con la responsabilidad y el trabajo no es otro que Eugenio. «Todos los años me lo pienso antes de hacerlo, es mucho trabajo, prácticamente todo el año estás con el belén», pero todo esfuerzo tiene su recompensa y este maestro tiene una razón de mucho peso por la que cada año meterse en este «jaleo», lo hace exclusivamente «por la ilusión de los niños» y lo dice todo un experto en infantes, ya que este año ha cumplido las bodas de plata con la docencia.

Entrar en esa sala de paredes azules con esa luz cálida, los villancicos sonando con la corriente del río haciéndole los coros y ese ambiente belenístico tan conseguido, es absolutamente recomendable. Si lo tienen no lo olviden y si no lo tienen añádandlo a su lista, el belén del colegio Claret merece una visita.