La Fundación Doña María mantiene su apuesta por el envejecimiento activo y ahora han dado un paso más por apoyar esta práctica. Fundomar esta llevando a cabo talleres de memoria y nuevas tecnologías para aquellas personas que quieran que los años solo pasen por su dni.

En el centro de día de Heliópolis, Olga, una psicóloga voluntaria de Fundomar, Isabel una alumna en prácticas y la polivalente trabajadora social, Laura, trabajan con un grupo muy aplicado de hombres y mujeres que ejercitan su memoria con actividades comunes en su día a día. «La memoria es como un músculo, que cuanto más se ejercite más se fortalece y menos probabilidades hay de perderlo», explica Laura Villalva.

«El problema no es olvidar dónde hemos puesto las llaves, sino tenerlas en la mano y no saber para qué sirven», por eso a ese aula de memoria asisten personas que quieren fortalecer su memoria ya que «las personas que vemos que presentan pérdidas severas de memoria las derivamos a otras actividades destinadas a su estado». Así, Pepi, Manuel, Carmen y los otros alumnos, no tienen ningún principio de enfermedad relacionada con la memoria, simplemente, «a veces voy a la cocina y cuando llego no sé para qué he ido», pero eso no es más que un despiste porque como dice Laura, «la mayoría de las veces es falta de atención, ellos se asustan creyendo que ya están perdiendo la memoria, pero no es así».

Es por eso que, desde este taller, se les ayuda a prestar más atención a lo que hacen, a centrarse en la tarea que estén desempeñando en ese momento, «en la siguiente ya pensarán cuando terminen esa». Y así, recuerdan una amplia lista de la compra, clasifican alimentos según su tipología, realizan ejercicios de atención y relajación y, por supuesto, se llevan deberes a casa.

Algunos son repetidores, como Pepi o Manuel, quien, según dicen, es un alumno aventajado. Otros, son nuevos. Pero el nivel en este aula esta equilibrado hay un gran compañerismo y una ayuda constante de sus tres monitoras. Un ambiente perfecto para poder memorizar lo que se propongan, para poner en forma ese músculo que creen que la edad esta deteriorando pero en realidad solo necesita un poquito de ejercicio.

No es el único taller que Fundomar presta para fomentar el envejecimiento activo, además los jueves también enseñan nuevas tecnologías a las personas mayores, unas clases en las que se demuestra que nunca es tarde si hay voluntad.