Ricardo Fernández, popularmente conocido como Richie, es el padre de los estudiantes sevillanos. Desde los 14 años ha regentado bares de la Universidad de Sevilla y la Pablo de Olavide, ahora haces sus labores en el Sadus como siempre, rodeado de estudiantes.

Si es la segunda vez que visitas el bar del Sadus no hará falta que abras la boca para pedir nada, Richie ya sabe de memoria lo que quieres con tan solo haberte visto una vez. Al instante el café está hecho, a tu gusto. Así es Ricardo Fernández que, junto a Mario su «compadre, vamos es como mi hermano», lleva casi 30 años recorriendo los bares de las facultades de Sevilla.

«Los estudiantes son mi familia» explica el hostelero que, de hecho, estuvo un tiempo con un local propio pero «no era lo mismo y en cuanto pude volver a los estudiantes lo dejé y me vine». En el Sadus ya lleva cinco años y aunque la crisis aprieta, él lo aprieta más, «hay que trabajar, no tirar la toalla tenemos que luchar y con mucho sudor y sacrifico sacaremos esto adelante».

Estos «compadres» llevan 30 años trabajando juntos y «no nos hace falta hablar, solo con mirarnos ya sabemos lo que queremos» dice Mario. Lo cierto es que juntos han vivido la que define Richie como la «mejor experiencia de su vida» trabajar con estudiantes. «Es muy distinto a estar fuera, la relación con los estudiantes es muy bonita, muy buena» y así desde las 8 de la mañana hasta las 8 de la tarde, codo con codo, con eficacia y siempre una sonrisa Richie y Mario dan vida a su bar y con él, a su familia.

Facultad de Derecho

La Facultad de Derecho ha sido la que ha acogido durante más tiempo a estos hosteleros. Allí tienen la mayor parte de sus recuerdos y, también allí, hicieron muchas amistades que hoy duran. Entre ellas, las de Curro Pérez, delegado de Triana y Rafael Belmonte, de Bellavista-La Palmera que eran estudiantes cuando Richie y Mario trabajaban en esa facultad.

«Entraba por la puerta de la cafetería y en el tiempo de llegar a la barra tenía mi café», recuerda Curro Pérez que asegura que Richie «tiene una memoria privilegiada». Desde su época de estudiantes hasta hoy son muchas las vivencias que estos delegados y Ricardo han pasado juntos. Curro y Rafael son dos miembros más de esa gran familia de estudiantes que tiene Richie, dos amigos que no dudan en pasar a saludarlo, tomar algo con él y recordar otros tiempos.

Una vida entera con estudiantes, han visto cómo ha cambiado la educación universitaria, la situación económica y social, todo ello desde detrás de una barra que allá donde va triunfa porque el cariño y el buen trato que emanan es único. Solo hay una razón en este mundo por la que estos dos «hermanos» dejarían a sus estudiantes y es que como trianeros de pro un local en la calle Pureza les haría vivir un sueño.