A estas horas ya va camino de Carmona pero su meta está en en el hospital Reina Sofía de Córdoba. Eduardo Rangel salió el 31 de mayo de Sanlúcar con el único objetivo de sumar donantes de vida a cada paso que daba. Esta mañana ha llegado a la mitad de su segunda etapa en la calle Ifni y a esa hora la cifra de donantes que ha conseguido este gaditano es de 4.000 personas.

«Cuando te ocurre algo como perder a la madre que te ha dado la vida, lógicamente te replanteas muchas cosas, buscas sentido a tu vida, y en el único sitio donde te agarras para seguir adelante es, en hacer algo para que esto que le ha ocurrido a ella, no le vuelva a pasar a nadie, o por lo menos aportar si cabe, mi granito de arena en este gran desierto que es la vida». El granito de arena al que se refiere Eduardo Rangel es correr 250 kilómetros desde su tierra natal, Sanlúcar de Barrameda, hasta el hospital donde su madre falleció esperando un órgano, el Reina Sofía de Córdoba.

Sus pasos tienen un mensaje claro: Disfruta la vida y luego dónala. Con este objetivo, en su segunda etapa Eduardo ha conseguido sumar 4.000 donantes de órganos a las listas que regalan vida. No se define como un héroe, ni quiere que lo designen como tal, es «es una persona de carne y hueso que se supera a sí misma» decía Teresa Aldibó, coordinadora de trasplantes de Andalucía Occidental.

Esta mañana, poco antes de dar las 11.30, llegaba Eduardo arropado por sus amigos y compañeros de viaje a la calle Ifni donde el delegado del distrito Bellavista-La Palmera, Rafael Belmonte, la coordinadora de transplantes, las asociaciones de trasplantados y el presidente de los comerciantes de Bermejales, José Manuel Mira, junto con decenas de personas que querían dar su enhorabuena al corredor, lo recibían.

«Me quedo con el esfuerzo y el compromiso de Eduardo que nos reta a ser cada día más solidarios» comentaba Rafael Belmonte, quien felicitó al corredor por la labor que esta haciendo. Sin mucho más tiempo para palabras porque el lunes tiene previsto llegar a Córdoba, Eduardo pasaba por el fisioterapeuta y el control médico que al dar su aprobación, volvían a dar el pistoletazo de salida, ahora dirección Carmona.