Los profesionales de la Unidad de Gestión Clínica de Medicina Interna y Continuidad del Área Hospitalaria de Valme han desarrollado durante el año 2012 un total de 50 talleres en el Hospital El Tomillar, de los cuales se han beneficiado 300 cuidadoras familiares. Se trata de una actividad, enmarcada en educación para salud, dirigida a cuidadoras familiares de personas con un alto grado de dependencia. Su objetivo es garantizar la continuidad y calidad de los cuidados junto al apoyo emocional.

El hospital El Tomillar, adscrito al Área Hospitalaria de Valme, acoge en sus instalaciones un dispositivo dedicado a los pacientes que precisan atención y cuidados paliativos. Son pacientes con un perfil muy concreto: pluripatológicos, frágiles, con alto grado de dependencia y abordados desde una atención integral.

Precisamente, debido a las características de estos pacientes, su atención en domicilio entraña inseguridad a sus cuidadoras por el desconocimiento en el manejo de las parcelas básicas. Sin embargo, a través de estos talleres los profesionales aportan formación e información sobre numerosos temas en consonancia con el Plan Andaluz de Cuidados Paliativos. Una iniciativa para aliviar el sufrimiento, aportar dignidad y favorecer el apoyo psicoemocional y social que cada persona necesite en función de sus necesidades personales.

Estos talleres se realizan dos o tres veces por semana con una duración que no supera los 30 minutos cada uno. Los temas abordados son muy amplios: higiene, alimentación sana, beneficios de la movilidad con técnicas en realización de cambios posturales, prevención de úlceras por presión, cuidados en el estreñimiento o incontinencia urinaria, técnicas de relajación, apoyo emocional en el cuidado del paciente paliativo, apoyo social junto a derechos y deberes tanto de pacientes como de cuidadores familiares, entre otros.

En el Plan Atención Sanitaria a Cuidadoras Familiares en Andalucía se contemplan una batería de medidas de apoyo a las 130.000 cuidadoras de enfermos y personas mayores que existen en la comunidad y, fundamentalmente, actuaciones para priorizar el acceso a los servicios sanitarios a las 50.000 personas que se dedican a cuidar a un familiar con graves problemas de discapacidad y casi total dependencia para las actividades diarias.