La Archidiócesis de Sevilla ha iniciado unas obras de urgencia en la Parroquia de San Bartolomé. En concreto, los trabajos acometidos consisten en la consolidación de la fachada de este templo, catalogado como Bien de Interés Cultural (BIC).

Según publica la Archidiócesis en su página web, estas actuaciones, que se iniciaron hace pocos días, están siendo supervisadas por el arquitecto técnico Juan Manuel Macías, y están siendo financiadas por la propia Autoridad Eclesiástica. Los trabajos de consolidación de parte de la fachada del templo se hacen respetando las esgrafías existentes en la torre y el frontal de la iglesia. Además se están adoptando las medidas de seguridad correspondientes, al tratarse de una obra que se realiza en la vía pública.

El Arzobispado también ha encargado la redacción del proyecto para la restauración de la fachada y de la torre a la arquitecta María Dolores Robador, catedrática de la Escuela Universitaria en el área de Construcciones arquitectónicas y redactora de los proyectos que sirvieron para reformar las fachadas del Ayuntamiento de Sevilla y del Cenador, Estanque y Jardín del León del Real Alcázar de Sevilla.

Según la ficha técnica recogida por el Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico, la iglesia, mezcla de estilo barroco y neoclásico, data del siglo XVIII. El exterior del templo resulta muy sencillo, consta de tres fachadas, la del lado del Evangelio comunica con la calle San Bartolomé.

La historia del templo

Según la investigadora Pilar Velela Gallego, en el lugar donde hoy se ubica el templo, existió una mezquita que en el siglo XIII, hacia 1252, Alfonso X se la concedió a los judíos, concesión que duró poco tiempo ya que en 1391, tras la revuelta de los cristianos, tres sinagogas de la judería desaparecieron convirtiéndose en capillas dependientes de la Catedral.

Sin embargo, el desperfecto general del templo aconsejó su derribo y construcción de nueva planta, proceso este que se dilató en el tiempo y en el que intervinieron diferentes maestros mayores, hasta su derribo definitivo en el año 1779. El 21 de agosto de 1782 es bendecida la nave del Evangelio y se traslada a ella el Santísimo, pero la falta de medios económicos obliga a paralizar las obras que no se reanudan hasta diez años más tarde.