Las innovaciones de Juan Manuel Rodríguez Ojeda en el bordado cofrade o Luis Ortega Bru en la imaginería tienen contestación en el diseño gráfico. Un equipo de sevillanos ha tirado de ingenio para proponer una nueva vuelta de tuerca a las tradicionales publicaciones de historia de la Semana Santa. Ellos son Estudio Buenavista, los creadores del cómic Viñetas cofrades.

La tercera edición de esta publicación cofrade ya ha aterrizado en las librerías. El precedente de sus números antecesores auguran un enorme éxito a este cómic que profundiza en la historia de las hermandades con un tratamiento innovador y atractivo para públicos de todas las edades.

Viñetas cofrades es la apuesta de una empresa de diseño gráfico que ha sabido conjugar su dedicación por la ilustración con el amplio conocimiento de la Semana Santa sevillana. El resultado, un libro que ha convencido a las hermandades y que cuenta con el beneplácito del Arzobispado de Sevilla. Unas referencias claves para el éxito comercial del cómic.

El equipo de Estudio Buenavista«Sabíamos que necesitábamos el apoyo del Arzobispado y de las hermandades de Sevilla», explica Damián Díaz-Cantelar, copropietario de Estudio Buenavista junto con su hermano David. «Mantuvimos una reunión con el arzobispo Juan José Asenjo y el delegado diocesano de Hermandades y Cofradías, Manuel Soria. Quedaron encantados», recuerda. «Nos mostraron su entusiasmo y nos invitaron a seguir con la iniciativa», desvela.

Damián, licenciado en Derecho, se encarga de los guiones y David, licenciado en Bellas Artes, de las ilustraciones. Ambos forman un buen tándem que se complementa con tres ilustradores más. Todos de la misma generación. Estudio Buenavista es una empresa de familia y amigos.

Respeto a la realidad

Los relatos que narran en Viñetas cofrades son «historias ilustradas, novela gráfica, con un total respeto al guión para que lo que se cuenta sea lo más real posible», detalla David. Todo está documentado «para ser lo más exhaustivo posible», afirman. En su ordenador acumulan fotos, grabados, dibujos y un largo etcétera para que sus ilustraciones sean «lo más fidedignas posibles». «Procuramos no dejar nada al azar», concreta Damián. «No queremos caricaturizar a ningún titular», confiesan.

Las páginas de cada cómic acumulan más de siete meses de trabajo. Documentación, guión, trabajo de ilustración y maquinación. Una labor ardua que minimiza la rentabilidad económica del proyecto pese al enorme éxito cosechado.

Parte del proceso de Viñetas cofrades«Es un cómic de lujo», explica David, el ilustrador. «Hay viñetas que llevan más de una semana», detalla. Un hecho que obliga a la búsqueda de patrocinadores que alivien la carga económica. «No nos podemos mantener solo con las ventas», desvela. «La gente no es consciente de la cantidad de horas de trabajo que lleva este cómic». «Es un producto de muy lenta concepción pero de rápido consumo y, a escasas fechas de salir, la gente te demanda uno nuevo. Algo imposible», confirma David.

El tercer número de Viñetas cofrades ha salido a la calle con 2.000 ejemplares y se puede adquirir en las principales librerías de Sevilla al precio de 9,95 euros. En la edición de 2012, la publicación se convirtió en número uno en ventas en la categoría de no ficción. Un hecho que los hermanos Díaz-Cantelar quieren que vuelva a producirse.

Cuatro historias, un cómic

Para ello han desarrollado en este tercer número cuatro historias que giran en torno a varias hermandades de la Semana Santa sevillana. «Intentamos que nuestros cómics sean equilibrados, con hermandades importantes y otras, que aunque no lo sean tanto, sí escondan historias dignas de contar», revela Damián.

AmarguraEn esta ocasión, la hermandad de la Amargura protagoniza la primera de las historias. Unas viñetas sirven para narrar el incendio del paso de palio en 1893 en la plaza de San Francisco, su conversión a Silencio Blanco, la coronación Canónica en 1954 o la relación de la hermandad con las hermanas de la Cruz. Viñetas cofrades también desarrolla en sus páginas la leyenda de los tres cristos, los orígenes franciscanos del Santísimo Cristo de la Vera Cruz. El Cristo de la Ventana, titular de la hermandad de San Esteban también protagoniza otra de las historias de esta publicación, que finaliza con los orígenes gremiales de hermandades como Santa Marta, Los Panaderos, La Carretería o la hermandad racial de Los Negritos.

Para hilar estos distintos capítulos, los creadores se sirven de personales reales y otros ficticios. Entre ellos destacan periodistas especializados en Semana Santa como Paco Correal, Tomás Muriel o Miguel Ángel Moreno; José Ignacio Jiménez Esquivias, hermano del Gran Poder; el hostelero, Horacio Alonso; o el escritor Rafael de Cózar.