El Ateneo de Sevilla homenajea a Carmen Calleja de Pablo. Numerosos ateneístas se reúnen en la Docta Casa para este tributo póstumo a la que fuese  presidenta de la Sección de Ciencias Morales y Políticas de la institución.

Una mujer «con una mente privilegiada», según la definición del presidente del Ateneo de Sevilla, Alberto Máximo Pérez Calero. El acto contó con las intervenciones de varios testigos de las distintas facetas de Calleja. Como maestros de ceremonias estaban el notario, Antonio Ojeda Escobar; el rector de la Universidad Pablo de Olavide, Vicente Guzmán Fluja; el periodista, Francisco Robles Rodríguez; el hijo de Carmen, Lucas González Calleja; y el Presidente del Ateneo, Alberto Máximo Pérez Calero.

El acto comenzó con la interpretación musical del joven pianista, Francisco David Rodríguez Vela, de la pieza: Preludionúmero 5 del 2º Volumen de Bach. Mientras, un rotativo de imágenes daban fe a la sala de que Carmen Calleja había sido directiva en la presente institución cultural anfitriona en dos legislaturas, en las cuales había organizando foros entornos a la paz o eventos con invitados como el cantautor José Antonio Labordeta.

A golpe de nota, las imágenes hablaban de una Carmen senadora, de una Carmen jurista, de una Carmen «severa» en púlpitos y «cercana» en sus altos cargos de función pública. Imágenes de la faceta social que se entrelazaban en armonioso contraste, con esas otras fotografías, joyas de los recuerdos familiares, que retrataban a una Carmen privada, a una Carmen madre, a una mujer “«sonriente» de a pie.

En sus intervenciones, Marcos Ojeda, destacó que ella «desde muy joven fue una persona muy comprometida con los problemas de su tiempo. Valiente». Vecina en la calle de Sevilla que lleva el nombre de quien fundara el Ateneo, Manuel Sales y Ferré en 1887, «era inmensamente responsable, con una capacidad de trabajo y entrega, admirables. Desayunaba con ella los domingos y en la conversación te contaba con toda la naturalidad del mundo que esa misma tarde viajaba Estambul para asistir a una reunión de la OTAN», dijo su amigo, Marcos Ojeda.

«Cercana, preocupada, cálida, humana, entusiasta, siendo severa y rigurosa, porque una cosa no quita la otra» la describió el Rector de la Universidad Pablo de Olavide, Vicente Guzmán. Carmen Calleja fue presidenta del Consejo Social de dicha universidad y su rector manifestó que «en los tiempos tan difíciles que transcurren para la universidad pública, se la echará muchos de menos. Contar con una persona de la categoría intelectual, histórica y jurídica de Carmen era un servicio impagable». Del mismo modo, Vicente Guzmán exaltó que el presente homenaje en el Ateneo era «un ejemplo de foro de pensamiento democrático».

Por su parte, el periodista Paco Robles, destacó que «Carmen no era una mujer polemista, sino una buscadora de la verdad, incluso, de la belleza». Y aún siendo una mujer que «arrasaba» tenía una capacidad de «empatía y un sentido del humor que la hacían adorable». Pero sobre todo, su compañero en programas de televisión manifestó que era la persona «menos sectaria que había conocido. Tenía un sentido de la lealtad fundamental y un compromiso de la verdad insobornables», aunque ello supusiera decir «no» a directivos o líderes políticos.

En las primeras incursiones de Carmen Calleja en los medios de comunicación, Paco Robles la bautizó como «icono mediático de la Andalucía de la segunda modernización». Significante cuyo significado llevaría con gusto «la Callejas»manifestándole: «Paco, ¡qué la gente me para por la calle para hablar del programa!», haciéndole extensibles las inquietudes hechas por el anónimo viandante.

El periodista, que calificó su amistad con la homenajeada de «flechazo, por mucho que discutiera era imposible pelearse», y de haber pasado con ella momentos de inmensas risas por «conspiración», cerró su intervención con unas emotivas palabras manifestando que allá donde esté no piensa «contar la relación« siendo su muerte «sólo un accidente».