Tal vez pueda computarse como un mérito más del pintor José Pérez Ocaña, Ocaña, un revolucionario de la Transición de quien se está conmemorando el 30 aniversario de su fallecimiento. O tal vez el mérito sea del delegado de Participación Ciudadana, Beltrán Pérez, quien ha llevado este asunto con cintura política desde el principio. Y ha conseguido lo que hasta ahora no se había producido en el Ayuntamiento aunque parezca mentira: que concejales del Gobierno y de los dos grupos de la oposición, PSOE e IU comparezcan juntos ante los medios para presentar una iniciativa conjunta y que se cedan, con cortesía y sin interrupciones, la palabra. Eso sí, con un turno preestablecido en función del número de concejales de cada grupo.

En un tono cordial defendieron la misma posición Beltrán Pérez, del Gobierno del PP; Antonio Muñoz, portavoz adjunto del PSOE; y José Manuel García, portavoz de IU, e invitaron a todos los sevillanos a sumarse a un reconocimiento promovido desde el Ayuntamiento.

El motivo de la convocatoria, como cuenta hoy ABC de Sevilla, era presentar el programa de actos -que también se ha pactado tras una moción aprobada por unanimidad en el Pleno- de reconocimiento a la figura de Ocaña, quien fue un transgresor no sólo en su pintura y que no había sido suficientemente reconocido en Sevilla.

El acto central será la instalación de una cerámica en el Centro Cívico Las Sirenas, en la Alameda, un lugar simbólico para el movimiento que lideró Ocaña y que todos los presentes en el acto de ayer (incluyendo a su sobrina Encarnación Ortiz Pérez y al presidente de la comisión organizadora) reconocieron como icono del movimiento cultural. En el acto estuvieron presentes dos artistas que compartieron con Ocaña inquietudes culturales y que fueron sus amigos personales, el reconocido pintor Nazario y el ceramista Alejandro Molina.