Por primera vez, Fernando Clemente (Jerez de la Frontera 1975), realiza una exposición individual en La Caja China, galería en la que participó en la exposición colectiva organizada para su inauguración hace ya 16 años (abril 1999) titulada «Siete artistas Jóvenes».

Clemente es uno de los artistas perteneciente a la nueva generación de pintores sevillanos y miembro cofundador de The Richard Chanin Foundation. Su trabajo se ha mostrado en exposiciones tanto individuales como colectivas, así como en ferias internaciones como Arco o Just Madrid.

Fernando ClementeEn esta exposición, Fernando Clemente apuesta por la esencia de la imagen, sintetizando su contenido y buscando el impacto visual.

«El saber tuvo su origen en la vista (…). No hay nada en el intelecto que previamente no se haya ofrecido por los sentidos (…), siendo la vista la primera ventana por la que el intelecto entiende y gusta», explica Lucca Pacioli, 1509. La imagen vuelta plantea una reflexión sobre la afirmación de Lucca Paccioli; los sentidos como vía de acercamiento al conocimiento y la inteligencia puesta la servicio del placer de disfrutar la imagen. Pero en esta exposición que ahora presenta Clemente en la Caja China hay algo más: Son los cinco siglos que separan aquella reflexión de ésta.

El hombre contemporáneo vive en un estado continuo de impacto visual; la imagen se ha convertido, una vez más, en la transmisora global del conocimiento que las bibliotecas esconden y la locura del tiempo hiperacelerado en el que vivimos imposibilita.

Frente a los sentidos de Pacioli, gustándose en el infinito paisaje aún sin contaminar o en los mármoles de las ciudades monumentales levantadas a la medida del hombre, nos encontramos con nuestros propios sentidos adormilados por el ruido de las imágenes sin sucesión de continuidad percibidas siempre o casi siempre a través del cristal anestésico de cualquier pantalla.

Por eso en La Imagen vuelta, Fernando Clemente realiza el importantísimo trabajo de devolvernos la calma del mirar; el valor del silencio, la sencilla propuesta de la geometría y el color que, al fin y al cabo, es hacernos pensar en  que la geometría rige el azar del mundo y que aún estamos a tiempo de recordar cómo éramos.