Antes de que el próximo 24 de noviembre se escuche eso de «cámara y acción», el palacio de Monsalves fue la residencia del marqués de Aracena, Francisco Javier Sánchez-Dalp y Calonge. El edificio, diseñado por Aníbal González con la colaboración de José Espiau, acogerá el rodaje de la serie de Atresmedia, «Allí abajo», protagonizada por María León.

¿Qué hacer con el palacio de Monsalves? Mucho se ha hablado en los últimos meses sobre el uso que tendría este edificio señorial situado en pleno centro de Sevilla, en concreto en la calle de la que toma el nombre. La Junta de Andalucía, propietaria del inmueble ha ofrecido al matrimonio Bellver el patio Inglés de este espacio para acoger su colección privada. Sin concretarse esta cesión, que requeriría de unas obras de adaptación, la productora Plano a Plano se ha hecho con el palacio para grabar la serie «Allí abajo», que se emitirá en Antena 3 la próxima primavera y que cuenta con un elenco destacado donde priman los actores andaluces.

María León, protagonista de la trama, pasea por donde un día lo hizo Francisco Javier Sánchez-Dalp y Calonge, marqués de Aracena. Los atrezzistas y carpinteros tratan de tapar la gran riqueza ornamental de clara influencia historicista que reúne el inmueble. Se trata de hacer de él un hospital donde se ruede hasta el ochenta por ciento de la trama de la serie. Además, el edificio también servirá para albergar un bar típico vasco.

Plató Monsalves

Hasta que se enciendan los focos, el próximo 24 de noviembre, los pasillos del palacio asisten a un trasiego constante de técnicos y actores. También sus cuatro patios, en el que destaca el principal, porticado y construido sobre columnas de mármol con ornamentación neoplalteresca, yeserías y vistosa azulejería. «La escalera principal tiene dos tramos y se encuentra revestida de azulejos que representan la entrada triunfante del emperador Segismundo de Luxemburgo en Mantua, en el año 1433», como lo describen el en monográfico sobre el palacio de Monsalves «Sevilla Siglo XX».

Llama la atención el antiguo comedor de gala, en el que destaca su techo, donde se representa la Asamblea de los dioses Olímpicos. Una pintura trasladada a este palacio desde la residencia del poeta Juan de Arguijo en 1601. El edificio actual es prácticamente en su totalidad de principios del siglo XX, pues se conserva muy poco de la primitiva estructura del XVI.

Justo donde se asienta el palacio de Monsalves se levantaba un edificio del mismo nombre pero de distintas características. El primero tenía una portada de piedra que salió de Sevilla con dirección a Córdoba, exactamente fue vendida al Conde de Benaguiar para su palacio. Antes de que esa portada dejase su emplazamiento original quedó inmortalizada por el viajero e hispanista inglés Richard Ford durante su estancia en Sevilla en el siglo XIX.

Residencia del marqués de Aracena, una pinacoteca en el aire… de momento, el palacio de Monsalves es un hospital. Al menos en la ficción.