Una carta de comidas de la posguerra, un encuentro literario en una farmacia, una lectura sobre el Camino de Santiago en un centro de podología… Y otras tantas actividades para reforzar el vínculo entre los libros y la vida de un barrio señero de nuestra ciudad. Esta idea ha inspirado la iniciativa «La calle Feria se pone literaria».

Con ocasión de la Feria del Libro de Sevilla, que se celebrará en la Plaza Nueva entre el 22 de mayo y el 1 de junio, la calle Feria aportará su granito de arena para el fomento de la lectura. Más de veinte establecimientos comerciales -bares, peluquerías, tiendas de alimentación, farmacias, agencias de viajes, etc- participarán en la primera edición de esta actividad organizada por la librería «El Gusanito Lector» en colaboración con Diwap, empresa de diseño web y publicidad, creadora de la página web lacalleferia.com.

Cada negocio se hermanará con un libro escrito por un autor local, o bien con un género, para impulsar la literatura como elemento para la dinamización cultural y social de esta calle. «Queremos transmitir que los libros sirven para todo. Que forman parte de nuestras vidas y nos ayudan a afrontar situaciones. Los libros son sanadores y nos ayudan a ser felices», explica Esperanza Alcaide, librera de ‘El Gusanito Lector’ -que tendrá su propio stand en la Feria del Libro-. La librera explica que la esencia de esta actividad es darle protagonismo a los libros y ensalzarlos como herramientas para el ocio y el saber.

Por eso, «El Pitacasso» se hermanará con la obra de memoria histórica ‘Historias sin historia’ de Pura Sánchez, y ofrecerá una carta de tapas inspiradas en la posguerra. La Farmacia de Burgos, celebrará un encuentro con Francisco Gallardo, autor de «La última noche», protagonizada por una mujer médico en la Sevilla almohade. Y el centro de podología y osteopatía Mantero organizará una lectura sobre el Camino de Santiago. Estas y otras actividades se desarrollarán durante los diez días de duración de la Feria del Libro.

Más sobre la calle Feria

La calle Feria, con más de una revolución en su haber, es una de las más antiguas de la ciudad. Con un trazado que va desde la muralla almohade hasta cerca de la Catedral, ha sido siempre lugar de paso de gente de diferente origen, ya que en sus inicios era un asentamiento morisco y en la actualidad sigue acogiendo a personas de diversas procedencias geográficas y sociales. Tanto Chaves Nogales en «Juan Belmonte. Matador de toros», como Juan Rey en ‘El manuscrito de Omnium Sanctorum’, hacen una magnífica descripción de ella.