Abril, y su Feria, inunda cada espacio de Sevilla. Ya sea el albero del Real o en una galería de arte contemporáneo. El soniquete de las sevillanas corraleras (de Lebrija) son las inesperadas protagonistas de un spot de la próxima exposición de la Delimbo ArtSpace. La propia artista, Nuria Mora, ha elaborado un vídeo de unos dos minutos para promocionar su próxima muestra.

La pieza, primera de una serie de tres, muestra a la artista trabajando en su estudio y está firmada por los realizadores María Balleseros e Ignacio Ramos. El vídeo ya se está difundiendo a través de la web de la galería (situada en la calle Pérez Galdós, en pleno Soho Benita) con repercusión en las redes sociales. La exposición, que lleva por título «Punto Volado», se inaugura el próximo 2 de mayo y está comisionada por Laura Calvarro y Seleka Muñoz.

Nuria Mora vuelve a Sevilla tras su paso por Delimbo el pasado año con motivo de la exposición colectiva «Hecho en Madrid». En la exposición de la galería hispalense se presentarán más de 15 nuevas obras, incluyendo dibujos, pinturas, escultura e instalación, además de presentarse por vez primera la escultura que la artista ha realizado en colaboración con la prestigiosa revista Architectural Digest (AD).

La obra de Nuria Mora ha sido expuesta en galerías y museos de todo el mundo, tales como la Tate Modern de Londres, la fundación Miró, el Instituto Cervantes o el Museo de arte contemporáneo de Johannesburgo entre otros. También ha realizado campañas para Loewe en Tokio, además de ser la artista encargada del último cartel del Circo del Sol.

«Punto volado»

El punto volado representa uno de los signos de puntuación que más fascinación puede producir para los amantes de la ortografía. Su uso es variado y depende del contexto en el que se encuentre para delimitar su empleo y función.

En catalán el punto volado tiene un carácter disociador entre sílabas, mientras que en otras lenguas como es el caso del griego su uso es similar al del punto y coma. En japonés su uso tiene un componente integrador de extranjerismos y en latín su uso se centra en espaciar textualmente. Para un químico el punto volado es el signo que se utiliza para representar separadamente funciones químicas mientras que para un matemático este signo representa la operación aritmética de multiplicar.

El punto volado representa aquella expresión la cual muta con el contexto y que se adapta a la situación aportando un uso concreto. Es un símbolo abierto al medio, cambia con él, se adecúa. Un outsider de la gramática que imprime contexto y sentido.

La obra de la artista Nuria Mora orbita en torno a una suerte de darwinismo basado en la adaptabilidad o adecuación al medio similar al del punto volado. Su obra se nutre de esa mimesis con el espacio y se funde de este modo con su propia vida la cual es un ejercicio de nomadismo que, al igual que este signo, no tiene un oficio concreto si no que funciona ad hoc en los distintos contextos en los que opera.

«Punto Volado» es la metáfora sígnica de la que Nuria Mora parte para delimitar, integrar y estructurar por medio de una colección de obras una serie de proposiciones que vertebran tanto su pulsión creativa como su vida, una vida que lejos de operar en un espacio concreto gira en torno a las múltiples posibilidades de contexto y lugar en los que la artista se haya haciendo de sí misma un outsider sin disciplina delimitada.